A Vicente Fernández Abarca, hijo del cantante Vicente Fernández, no le dará mucho trabajo recolectar 55 mil firmas de apoyo para ser candidato independiente a gobernador de Jalisco. Si él no puede juntarlas, su padre y su hermano Alejandro se las conseguirán. Jalisquillos y además famosos, son apreciados por la gente de la tierra del mariachi. Pero otro gallo les cantará en Morelos a los anónimos o poco conocidos que aspiran a las candidaturas sin partido a gobernador, diputados de mayoría relativa, presidentes municipales, síndicos y regidores. Abierto el 8 de octubre el registro por el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) que cerrará el 8 de diciembre, los pretendientes al cargo de gobernador deberán obtener al menos el apoyo del 2% de la lista nominal electores, aproximadamente 20 mil 800 de un millón 400 mil. El mismo porcentaje de firmas de respaldo de al menos dos secciones electorales deberán lograr los aspirantes a diputados locales, y el 3% o más de los electores del municipio respectivo los hombres y las mujeres que deseen contender en las elecciones de julio de 2018 como candidatos independientes a alcaldes y síndicos, para los cuales el plazo concluirá el 18 del próximo mes. Nada fácil, puesta por un lado la zancadilla por los partidos políticos, y por otro, la realidad de presuntos candidatos que son desconocidos o incluso rechazados en los espacios que aspiran a representar o gobernar. Tal vez por eso es, que, a diferencia de otras entidades, en Morelos escasean los aspirantes a candidatos independientes… Un sueño guajiro, infortunadamente para la democracia, como la paridad de género en la asignación candidaturas, cincuenta por ciento mujeres y otro tanto hombres por parte de los once partidos que el uno de julio de 2018 participarán en las elecciones de un gobernador, 12 diputados de mayoría relativa, 33 presidentes municipales, 33 síndicos y 153 regidores. No obstante hecho el exhorto por el Congreso Estatal a los propios partidos y fijado un punto de acuerdo pidiendo al Impepac haga cumplir esta obligatoriedad señalada en el Código de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado, al final resultará como las llamadas a misa, atendidas solamente por quienes quieran. Lástima, Margarita… EN los primeros días de este mes, el fiscal Javier Pérez Durón confirmó la sospecha generalizada de que cajeros de instituciones bancarias estarían involucrados en asaltos a cuentahabientes. Después nada volvió a decir sobre este tema. ¿Cómo saber a ciencia cierta si cajeros y cajeras de bancos hay que son cómplices de asaltantes a cuentahabientes? Imposible no es, sólo habría que hacer las pesquisas que la policía no ha hecho suficientemente. Digamos, investigar de manera aleatoria a cajeros y cajeras, luego de lo cual las y los sospechosos serían los y las que gastan más de lo que sus salarios se los permite. Algo que por sencillo extraña no haya hecho la Policía de Investigación Criminal de la Fiscalía Estatal. Quizá por exceso de trabajo, una condición de laboriosidad incesante a la cual escapa la delincuencia que no descansa nunca. Corresponsables de la seguridad de sus empleados y sus clientes, los dueños de los bancos, mayoritariamente extranjeros, son parte del problema pero autoridad alguna osa molestarlos, ni federal ni estatal. Avaros, codiciosos, invierten poco y ganan mucho. No gastan en seguridad, así que policías armados no hay en los bancos. Las cajeras (os) suelen entregar sumas grandes de efectivo delante de todos, así que todos lo ven. Variada la gama de personas que esperan, hay señoras y señores, jóvenes y viejos, empleados y dueños de negocios, clientes habituales que saludan por sus nombres al personal. Gorras y lentes oscuros están prohibidos. ¿Y de qué sirve? También recibir o hacer llamadas por el celular. Sin embargo, muchos los usan, “watsapean”, checan sus “feices”. Eso parece. ¿Pero qué tal si la muchacha que aparentemente teclea un mensaje inocuo en realidad le está avisando a su cómplice que un señor acaba de retirar una suma grande y en ese momento está saliendo del banco? Meses atrás, el comisionado estatal de Seguridad Pública, Alberto Capella Ibarra, puso a disposición de los cuentahabientes que retiran cantidades altas de dinero a policías para que los cuiden, acompañándolos al banco. Fue cosa de telefonear y pedir el apoyo, pero pocos o nadie le tomaron la palabra… porque nadie confía en la policía. Si el exhorto de Capella tampoco sirvió, ¿quién nos salvará de los asaltos ahora que lleguen los aguinaldos? ¿El Chapulín Colorado?... ME LEEN MAÑANA.

Atril
José Manuel Pérez Durán
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