En Cuernavaca la Central Camionera que saque del centro a Las terminales de autobuses de pasajeros ha sido un sueño guajiro. Ha de haber sido por allá de fines de los setenta cuando comenzaron a ser construidas en la Ciudad de México y en capitales estatales, pero no aquí. La historia resumida: Andando los años hubo más de un intento, pero en eso quedó. De hecho, para la obra jamás realizada el terreno ya había sido cedido por el ejido de Chapultepec en las cercanías de la subestación eléctrica de la CFE, la planta de almacenamiento de Pemex y la Preparatoria Uno. El proyecto venía del sexenio 1970-76 del gobernador Felipe Rivera Crespo, inimaginables entonces para los cuernavacences la mancha urbana que sólo una década después se extendería a Jiutepec, Yautepec, Zapata, Temixco y Xochitepec mientras las terminales, antiguas ya, de las líneas Flecha Roja, México-Zacatepec y Estrella de Oro se quedaban en el primer cuadro de la ciudad. Sambutidas en zonas densamente transitadas (Morelos, Abasolo, Galeana y Las Palmas) y luego instalada otra en La Selva y una más en el boulevard Cuauhnáhuac, hasta hoy día generan conflictos de vialidad y contaminación ambiental. De lo que se habla es de la infraestructura urbana, rezagada la nuestra hace medio siglo. En toda ciudad que se precie importante hay periférico, túneles y una o más centrales camioneras. Son los casos de la capital mexicana, de otras, de Guadalajara, León, Aguascalientes, Zacatecas o Monterrey, esta última la única capital de estado con “metro”, en la jalisciense el centro histórico con área peatonal cerrada al tráfico vehicular y en la zacatecana el adoquinado, cableado subterráneo y una rígida legislación que evita la contaminación visual por espectaculares y anuncios de gas neón. En los noventa la inauguración de la Autopista Del Sol mejoró la comunicación terrestre del centro y el sur de Morelos, pero disminuyó el número de turistas defeños porque, acortada la distancia, en vez de venir a Cuernavaca comenzaron a seguirse de paso hasta Acapulco. Diez años antes, durante el gobierno de Lauro Ortega la antigua carretera Cuernavaca-Cuautla fue ampliada a cuatro carriles, modernizado el Paseo Cuaunáhuac y abierta la avenida Teolpanzolco. Viniendo de mediados de los noventa, pendiente su continuación el proyecto de la Autopista Siglo XX que algún día conectará con la Del Sol sigue reducida al tramo Cuautla-Puebla. Quince años de gobiernos panistas en Cuernavaca y doce en el estado alcanzaron solamente para El Puente Azul, de Obregón a H. Preciado, el mamotreto del crucero de La Selva, la conexión de las avenidas Zapata y Domingo Diez y ensanchamientos a cuatro carriles en otros y los tramos carreteros Cuautla-Amayuca y Acatlipa-Alpuyeca. Pero hasta ahí, postergado el propósito añejo de aprovechar el paso de la vía ferrocarrilera para abrir una avenida paralela a Plan de Ayala, desechada la opción del segundo piso en el libramiento de la autopista México-Cuernavaca y en su lugar el adefesio del Paso Exprés que durante su proceso de construcción costó vidas y, sujeto a reparaciones constantes, las sigue cobrando. Tantos años sepultaron la vieja idea de hacer la central de autobuses en el borde norte del libramiento, que en vez de eso las autoridades dieron manga ancha a la construcción de más terminales en Galeana y La Selva que, sumadas a las de la avenida Morelos y Nezahualcóyotl, pusieron más al congestionamiento vehicular. Algunos de los y las diputadas de la actual Legislatura local y funcionarios del Ejecutivo apenas habían nacido cuando cuatro décadas atrás la gran noticia de Cuernavaca fue que la ciudad tendría su Central Camionera, como las que estaban siendo construidas o ya había en la mayoría de las capitales estatales... Y bueno, la remembranza la trae a cuento el anuncio que el miércoles 10 de diciembre de 2014 hizo el gobernador Graco Ramírez, de que en Cuernavaca, por fin, habría Central Camionera; que el Consejo de Inversiones tenía proyectos importantes para detonar la actividad económica del primer cuadro  de la ciudad, pero sin la saturación de vehículos del transporte público con concesiones estatales y federales, como ha ocurrido históricamente. Ante empresarios y líderes sindicales aseguró que se reunió con propietarios de todas las líneas de transporte federal que operan en Morelos, a los que informó que “sale el transporte de pasajeros del centro de la ciudad para crear una central camionera”; refirió la contaminación del aire por el monóxido de carbono que emiten los vehículos automotores, y el entonces secretario de Movilidad y Transporte, Manuel Santiago Quijano, precisó la propuesta de dos centrales camioneras, una ubicada al sur de la ciudad y otra al norte. Pero en eso quedó. Ganas había, pero ¿faltó dinero?.. ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]