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La calificación de la Selección Mexicana de futbol para el Mundial Rusia 2018 desató la ira de los mezquinos. No, no hubo festejo en El Ángel y varios líderes de opinión arremetieron en contra el proceso de Juan Carlos Osorio, afirmando que: “el equipo no juega a nada, que no lo hace en forma brillante y que no cuenta con buenos augurios ni argumentos para la justa mundialista” ¡Órale!

Desde hace muchos ayeres no se lograba el boleto en forma tan prematura, faltando todavía tres partidos por disputarse. Exceptuando la vez que Lavolpe, en el 2005, calificó al equipo “caminando” (a pesar de que no quedó en primer lugar del hexagonal) no se hacía en forma tan categórica y desahogada.

México tenía 44 años sin ganarle al vecino país del norte rumbo a un Mundial en patio ajeno y en los últimos 15 años, desde que ellos juegan en Columbus, ni un gol le habíamos podido meter. El equipo del “predicador” acabó con la “maldición de Columbus” y derrotó a domicilio a los gringos en noviembre pasado.

En Honduras hacía 22 años que no se ganaba y el pasado 8 de junio en San Pedro Sula se sacó la victoria, humillando a domicilio a los catrachos, al son de cero goles por tres.

Del mismo modo no habíamos podido salir victoriosos de Puerto Príncipe desde hacía 12 años; sin embargo, bajo la batuta del colombiano, México ganó el 28 de marzo por la mínima diferencia a Trinidad
y Tobago.

A pesar de que el equipo marcha invicto, los eternos sembradores de veneno no le perdonan la goleada ante Chile en la Copa América, tampoco la eliminación frente a Alemania en la Copa Confederaciones y mucho menos la eliminación ante Jamaica en la Copa “Lloro” (Perdón, la Copa Oro). Le critican sus métodos, el cambiar de puesto a los futbolistas sin respetar su posición natural y sobre todo las famosas “rotaciones”.

Bajo este triste panorama, en donde no se le reconocen sus logros, hoy por la noche el equipo tricolor (“que tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará”) jugará contra un hueso muy difícil de roer al enfrentar a los ‘Ticos’, de visita. En una de esas Juan Carlos Osorio se estará jugando el puesto ¡Como lo oye!.

Digo, si “el equipo de todos” se trae los tres puntos habrá poco que reprocharle al estratega cafetalero, aunque no se juegue bien y podrá navegar en tranquilas aguas rumbo a Moscú. Pero si el diablo mete la cola y se regresa al terruño querido con la frente marchita, sus detractores “le van a caer de la tercera cuerda”, exigiendo que se guise una parte de su virilidad en chilpachole y que sea destituido inmediatamente y con carácter de irrevocable de su cargo.

¿Qué, ya logró el boleto?, ¿Qué era un trabajo a largo plazo?, “¡Qué lo quemen por hereje!”, “la Selección no juega a nada”, “traigan de regreso al consorte de la liendre o a Almeyda”…¡Nada nos embona!… Así “semos”.

Reglas y Reglazos
Eduardo Brizio
ebrizio@hotmail.com