Excélsior dio a conocer este lunes que la familia Agraz Cortés (madre, hijos y abuelo) habían preparado por la noche un licuado con decenas de píldoras controladas para morir. 

Para que Emiliano, el niño de 9 años y las gemelas Arantza y Regina, de 6 años, accedieran a tomárselas, fueron mezcladas con un licuado de chocolate.

De acuerdo con declaraciones del subprocurador de Averiguaciones Previas Desconcentradas de la Procuraduría General de Justicia capitalina para el medio citado, una de las sustancias que contenía la bebida era benzodiazepina.

Entre las otras sustancias encontradas en el examen toxicológico se encontraron clonazepam, carbamazepina, irbesartan y amitriptilina, pero según los reportes las que provocaron la muerte fueron las primeras dos.

El clonazepam actúa en el sistema nervioso central y sirve como anticonvulsionante, sedante y estabilizador del estado de ánimo y la carbamazepina es un anticonvulsivo y estabilizador del estado de ánimo, utilizado para controlar las crisis epilépticas y el trastorno bipolar.

Según las investigaciones la muerte de las cinco personas no fue de manera instantánea.

Cuando se dio a conocer la noticia de este multisuicidio se reveló que Mireya Agraz Cortés tomó esa terrible decisión para evitar que los niños quedaran bajo la custodia de su exesposo, quien aparentemente abusaba sexualmente de los menores.

Sin embargo, Leopoldo, padre de los menores fue exonerado, esto luego de que no se acreditará ninguna prueba de abuso.

Luego de que la abuela de los niños despertara del coma provocado por la ingesta de las sustancias controladas, decidió solicitar un amparo ante una orden de detención, sin embargo la Procuraduría explicó que esa orden nunca fue emitida y se espera que en próximos días sea llamada para rendir su declaración.

Los dos hermanos de Mireya también solicitaron un amparo para evitar ser detenidos por el homicidio de sus tres sobrinos y el suicidio de su padre y hermana.

 

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