Para los que tienen MacBook, la experiencia de comer frente a su laptop puede ser terrible. Corren el riesgo de que las migajas se alojen debajo o entre esas teclas superficiales y desactiven el interruptor del teclado de tal forma que escribir una sola oración se puede convertir en una tarea hercúlea. Casi te rompes el dedo intentando cambiar a mayúsculas o presionando comando. Y lo más deprimente de todo, sólo puedes culpar a tu apetito interminable.

Existen métodos alternativos para aquellos que deseamos proteger nuestros teclados contra los derrames de nuestros refrigerios, como los protectores de goma con las que puedes evitar cualquier contacto con el teclado. Sin embargo, estos protectores son muy frágiles y no solucionan el problema, y, sinceramente, ¿a quién le dan ganas de gastar dinero demás?

El teclado de una MacBook es un recipiente para toda la basura que consumes, una verdad que Apple entiende, y es la razón por la que ha estado tratando de encontrar una solución durante casi dos años. En septiembre de 2016, la compañía presentó una patente para un teclado resistente a las migajas, informó el Verge la semana pasada, aunque la compañía no hizo pública la patente hasta el jueves pasado.

La patente cuenta con una serie de posibles actualizaciones de diseño para el teclado de la MacBook, como colocar sellos entre las teclas y para cubrir los espacios entre las dos capas, o instalar una membrana que libera aire cada vez que presiones una tecla, alejando a las migajas de esos rincones y grietas.

Vale la pena mirar los bocetos de la propia patente para tener una mejor idea de cómo sería hipotéticamente el teclado legendario. Sin embargo, no te hagas ilusiones: la existencia de una patente no garantiza que lo desarrollen de inmediato.