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El destino hizo que, Margarita Aguirre y Yuridia Reyna Espinoza se conocieran primero, como vecinas de la colonia Lagunilla y, después, se hicieran amigas solidarias al conocer que ambas vivían con una persona con discapacidad.
Vania Ximena es nieta de Margarita Aguirre, tiene ocho años y nació parapléjica, solo mueve la mitad de su cuerpo.
“Desde su nacimiento ha visitado hospitales, hemos acudido a rehabilitaciones para mejorar sus movimientos pero, debido a los costos del traslado, decidimos, por algunos años, no atenderla”, narra María Jimena, su abuela, quien lucha por atenderla todo el tiempo.
Ella, más otras ocho mujeres: madres, hermanas o abuelas de algún familiar con discapacidad, todas de la Lagunilla, deambulaban buscando ayuda porque las administraciones anteriores nunca les interesó el tema, refiere Margara Millán, directora de la Asociación Civil Connosotros, pionera en México de la única metodología que ayuda a que infantes con parálisis cerebral logren independencia e integración social.
El modelo de educación conducida consiste en enseñarles a habilitar las partes de su cuerpo que han dejado de trabajar, además de aprendizaje y crianza para que desarrollen las capacidades necesarias para desenvolverse activamente en la sociedad.
En el 2014, Isis Rodríguez, terapeuta de Connosotros, presenta un proyecto para el caso de la Lagunilla. La directora acepta abrir un programa que otorgará rehabilitación de manera gratuita dos veces por semana, sólo era necesario conseguir el transporte y los viáticos.
En ese momento llegaron con Elena Cepeda, presidenta del Sistema DIF Morelos y con Elisa Zamudio, doctora especialista en discapacidad y directora general del organismo, quienes decidieron dar apoyo al proyecto.