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Ya es jueves, y han pasado casi 48 horas del sismo de magnitud 7.1 que, además de herir a los mexicanos, está uniendo a todo el pueblo para intentar superar la tragedia.

Así como aumenta el número de víctimas que quedaron atrapadas entre los escombros de los inmuebles colapsados; también crece el número de personas que se suma a las tareas de rescate y a la colecta y reparto de víveres.

La situación que hoy vivimos demuestra que México está unido y que juntos saldremos de está desgracia, coinciden los voluntarios que sin cesar reparten víveres a las peronas que ayudan en las tareas de rescate en la colonia Hipódromo Condesa.

Uno va, otro viene; arman grandes cadenas humanas para retirar los bloques de concreto y para distribuir los alimentos que los capitalinos y personas de otras entidades llevan a los pequeños y grandes centros de acopio que se han instalado en esta gran ciudad.

Después de que ocurrió el devastador temblor que hasta el momento ha dejado más de 200 muertos, calles, jardines y baquetas de la colonias Roma, Condesa, Tlalpan, Del Valle, así como de algunos pueblos de la delegación Xochimilco, entre otros puntos de la capital, fueron tomadas por la sociedad civil.

Desde niños, jóvenes, adultos y personas mayores de 60 años de edad, han pasado día y noche para demostrar su voluntad de apoyar al pueblo en las zonas donde los inmuebles se vinieron abajo y hoy quedan solo escombros.

Entre la tristeza de aquellos que perdieron sus casas, sus lugares de trabajo, pero sobre todo a sus familiares, los voluntarios trabajan en equipo y dicen que ante la tragedia que vivimos los mexicanos tenemos que ser una sola fuerza para levantar al país de entre los escombros.

Sin importar las clases sociales o la nacionalidad, las personas siguen llevando a los centros de acopio temporales, que se han instalado en los puntos afectados, comida ya preparada y bebidas que calman el hambre de aquellos que no descansan para encontrar con vida a los hoy desaparecidos.

Cada minuto cuenta para los cuerpos de rescate de México y los que de otros países se han solidarizado con un sólo fin: encontrar con vida a más personas y calmar la angustia y la tristeza de los familiares, quienes no se han despegado de las zonas afectadas en espera de alguna noticia.

Las autoridades y el pueblo demuestran que hoy hay unidad, dicen los voluntarios; cada quien realiza las actividades que debe o tienen que hacer, pues hay que dividirse las tareas y también estar en todas los estados que necesitan apoyo como Morelos, Puebla, Oaxaca, y el Estado de México.

Las tareas no paran en la Ciudad de México, ya que todavía hay mucho qué hacer y la gente lo sabe; "no sufrimos afectaciones pero estamos aquí para ayudar", dicen algunos capitalinod al tiempo que mencionan que esta tragedia abrió la herida que dejó el sismo de 1985