Río de Janeiro.- El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, defendió ayer el legado olímpico que recibirá la ciudad tras los Juegos y admitió que pueden repetirse nuevos problemas como los retrasos en la conclusión de las obras en la Villa Olímpica.
“No encontrarán una ciudad perfecta, pero comparada con 2009, cuando Río fue elegida sede olímpica, es mucho mejor”, dijo el día de ayer a la prensa el polémico alcalde de la ciudad, tras inaugurar el centro de prensa para los periodistas que no cubrirán las disciplinas deportivas.
“Vamos a tener desafíos hasta el final, pero no tengo dudas de que la gente se va a encantar” con Río, agregó Paes, quien esta semana creó una gran polémica por decir que traería “hasta canguros” a la delegación australiana, que salió de la Villa Olímpica por estar las obras inacabadas.
Dijo que el retraso en la conclusión de los departamento, que también  afectó a México,  fue un error del Comité Organizador de los Juegos, y no de la alcaldía.
“Todavía enfrentaremos algunos problemas los próximos días. Lo sucedido en la Villa Olímpica sirve como alerta para que el problema no se repita”, explicó Paes, quien estuvo acompañado del ministro de Deporte, Leonardo Picciani.