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¿Qué tan diferente hubiera sido nuestra vida si desde pequeños nos hubieran enseñado a relacionarnos con el dinero?
Dicho esto, ¿cómo podríamos ahorrarles a nuestros hijos este camino empedrado que ya hemos recorrido? La respuesta está en las etapas de vida.

Cuando tus hijos van en kínder y primaria:
• Usa un frasco para que ahorre. El hecho de que sea transparente es importante para que vea su progreso en el tiempo y se convierta en una motivación hacia adelante.
• Sé un ejemplo. Estará observándote así que es básico que encuentre en ti una imagen de una relación sana con el dinero. Si puedes, ten tu propio frasco y ahorra al mismo tiempo con él.
• Enséñale en cada oportunidad que las cosas cuestan dinero. No diciéndole el monto que es necesario pagar, sino haciendo referencia a su frasco.

Cuando son adolescentes:
• Cuéntales sobre el ‘Costo de oportunidad’, que en términos simples no es más que: cuando eliges hacer una cosa estás dejando de hacer otras, y eso cuesta. ‘Si te compras ese videojuego, ya no vas poder comprarte la bicicleta’ o de cualquier otra forma para que entienda que sus decisiones tienen impacto en otras áreas.
• No les des domingo sólo porque es domingo. Haz que el domingo sea ganado por hacer algo extra en la casa, como ayudarte a arreglar algo descompuesto.
De esta forma entenderán que el dinero no crece en los árboles y tiene que ser ganado. Nunca recompenses con dinero las tareas cotidianas de la casa, ya que esa es su obligación y podrías generar un mal vínculo.

A los mayores
Los hijos adolescentes pueden encontrar un trabajo temporal, aunque sea para pagar sus propios gustos.

Información financiera
Deberás hablarle sobre diversos productos como tarjetas de crédito y esquemas de ahorro para que lo tenga en cuenta.

10 % del ahorro de los ingresos es lo recomendable para los jóvenes