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Cuernavaca, Morelos.- Puente de Ixtla está ahogado en deudas, tanto que no tiene para pagar el aguinaldo de sus 240 trabajadores –incluido el Cabildo-; a pesar de que la presidenta municipal, Dulce Medina Quintanilla, aseguró que 2016 fue un año de austeridad y disciplina financiera para hacer ahorro.

Requiere del apoyo del gobierno del estado para conseguir los tres millones de pesos que le cuesta el pago de la nómina de fin de año.

Ayer, en su visita a Cuernavaca, para invitar a la población a la Feria de la Purísima Concepción, a partir del próximo 8 de diciembre, Medina Quintanilla, informó que aún está en pláticas con el titular de la Secretaría de Hacienda, para resolver el déficit económico que tiene su administración, en el ámbito operativo.

“Tenemos una dificultad económica muy grande, estamos trabajando en ello; sin embargo, vamos a salir bien y cumpliremos con las obligación es municipales que tenemos”, refirió.

Agregó: “estamos viendo la manera de hacerle frente a esta obligación que, como gobierno, tenemos que cumplir”, subrayó y señaló que actualmente Puente de Ixtla tiene una nómina de 160 trabajadores de confianza y 80 sindicalizados.

La alcaldesa, que fue postulada en el cargo por el PRI en sustitución de su esposo, para que ese partido cumpliera con la paridad de género, aseguró que el gobierno tiene pasivos por 160 millones de pesos.

Negó que actualmente el ayuntamiento esté pagando créditos contratados por el ex edil y actual diputado local, Julio Espín Navarrete, aunque el periódico oficial 5362 de fecha 20 de enero de este año refiere la solicitud de dos créditos por 30.4 y 36.1 millones de pesos, que debieron hacerse efectivos durante el primer semestre de la nueva administración, encabezada por Dulce Medina.

Con el ánimo de incentivar la recaudación de recursos propios, también informó de la rifa de un auto entre los ciudadanos que acudan a pagar el impuesto predial y se pongan al corriente.

Precisó que durante 2016, entre 35 y 40 del padrón de contribuyentes, cumplió con su obligación.

Por: ANTONIETA SÁNCHEZ
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