Según advierten expertos de la Universidad California Irvin, los altos niveles de ruidos de los juguetes pueden ocasionar graves daños para el sistema auditivo de los niños.
“Los padres, probablemente se acostumbran al nivel de ruido de los juguetes favoritos de sus hijos, pero muchos de estos sonidos altos pueden dañar la audición de un niño si no se usan correctamente”, explicó a Hamid Djalilian, otorrinolaringólogo del Centro Médico de la Universidad California Irvine.
Para el gremio médico, un juguete se ubica en un nivel seguro de sonido cuando el nivel volumen no sobrepasa los 85 decibelios a una distancia de 25 centímetros del oído.
El otorrinolaringólogo  asegura que la mayoría, si no todos, los juguetes cumplen con las reglas de seguridad. No obstante, el problema es que los niños no siempre utilizan los juguetes de manera correcta.
Un ejemplo común es que a la mayoría de ellos, especialmente los más pequeños, les gusta sostener sus juguetes cerca del oído para ver de dónde viene el sonido, y es ahí donde “está el peligro”, resalta.

Daño auditivo
El daño auditivo provocado como consecuencia de la exposición a altos niveles de ruidos de los juguetes, conlleva el retraso en el desarrollo del habla y de la comunicación y, en casos extremos, a su impedimento, según advierte la otorrinolaringóloga Iris Rentería.
“Esto tiene un impacto profundo en su desempeño social y escolar. Los efectos llegan a observarse incluso años después con disminución en la capacidad de comprensión de lectura, memoria o atención”, explica Rentería.
De acuerdo con la especialista, exponer a un menor por más de 15 minutos a sonidos que generen 85 decibeles, equivalentes a escuchar tráfico intenso desde el interior de un vehículo, puede afectar la audición de todas las personas, pero especialmente de los niños.
“Perder la audición priva al niño de una experiencia social y personal, lo coloca en desventaja ante el sistema social en que la comunicación verbal y auditiva ocupa un lugar predominante. Por tanto, si no escucha, en algunos casos, se aísla y la comunicación con otros puede no llegar a darse nunca”,
sostiene.

Observar comportamiento

Exponerse a altos niveles de ruido por tiempo prolongado o de manera constante puede dañar el tímpano, aumentar el estrés, incrementar la presión arterial, cambiar la tensión muscular y movilidad intestinal, además de generar dolores de cabeza y alteraciones del sueño.
Hay consecuencias psicológicas y emocionales como irritabilidad, aislamiento, disminución en la tolerancia y aumento en la respuesta violenta al estrés.
Aconsejan:
Prestar atención a los síntomas que podrían revelar problemas de audición en los pequeños.
Si no se sobresalta con ruidos fuertes al mes de edad, no voltea buscando la fuente de algún sonido, no se da cuenta de que una persona está cerca hasta que le ve, hay que buscar ayuda.                          

"Muchos de ellos disfrutan diariamente de audífonos, videojuegos o programas de televisión a un volumen elevado, y eso disminuye lentamente la capacidad auditiva.” Iris Rentería, otorrinolaringóloga pediatra

     EFE /Agencia