El fiscal de distrito Matthew D. Weintraub, sentenció que la muerte del pequeño  Mazikeen Curtis de 2 años, "va más allá de una terrible tragedia. Esto fue claramente un acto asesino". 

Tras la autopsia realizada al cadáver del menor, el médico forense aseguró que el cerebro del niño estaba "hinchado y oscuro", causado posiblemente por una sobredosis. 

El cuerpo Mazikeen, fue hallado en una cama dentro de su casa en Tullytown, el pasado 25 de agosto en Pensilvania tras un control de bienestar, con heridas aparentemente autoinfligidas en su muñeca. 

Sin embargo, tras conocerse los resultados de la autopsia el juez del Distrito Magistral SuperiorLeonard J. Brown, ordenó la detención sin fianza de Jennifer A. Clarey en la instalación correccional del condado de Bucks. 

La madre de 42 años, es acusada de presuntamente disolver analgésicos en la taza para comida de su hijo. 

"De hecho, es increíblemente raro, si es que alguna vez, que Vicodin, un analgésico opioide, se recete para un niño de 2 año. Claro y simple, esto fue un asesinato, y el arma fueron las píldoras que salieron de esta botella", sentenció el fiscal del distrito

Hasta el momento, las autoridades informaron el pasado 10 de septiembre que el infante fue envenenado con tóxicos de hidrocodona, un narcótico que se encuentra comúnmente en Vicodin y difenhidramina, analgésicos que se le habían recetado a Jennifer semanas antes.