La familia que perdió nueve integrantes en el tiroteo de la iglesia de Sutherland Springs, en Texas, a principios de noviembre presentó este martes un reclamo federal al gobierno estadunidense alegando que una negligencia de la Fuerza Aérea condujo a la masacre.

El reclamo, presentado específicamente por la muerte de Bryan Holcombe, uno de los componentes de la familia sacudida por la tragedia, podría significar el primer paso para una eventual demanda en caso de que la Fuerza Aérea niegue la responsabilidad, según informó el medio local San Antonio Express-News.

El pistolero, Devin Kelley, acabó con la vida de 26 personas e hirió a una veintena el pasado 5 de noviembre en el templo First Baptist Church de Sutherland Springs, una pequeña comunidad con menos de 400 habitantes situada unos 60 kilómetros al sureste de San Antonio.

Kelley había sido condenado por violencia doméstica pero la Fuerza Aérea, institución de la que formaba parte, no registró esos antecedentes en el Centro Nacional de Información Criminal (NICS) del FBI, incumpliendo los protocolos gubernamentales.

Ese registro es de revisión obligatoria de las armerías e impide que los ciudadanos con antecedentes violentos puedan comprar armas.

Aunque el tirador indudablemente apretó el gatillo que resultó en las heridas y la muerte de Bryan Holcombe y otros, los errores de la Fuerza Aérea permitieron al tirador comprar y poseer el rifle semiautomático, municiones y chaleco antibalas que utilizó en el tiroteo", señaló el abogado de la familia Holcombe en el reclamo.

De acuerdo con la Ley Federal de Demandas por Agravio, la Fuerza Aérea tiene seis meses para admitir o denegar el reclamo de la familia Holcombe.

En caso de admitir la negligencia, la agencia y la familia afectada pueden acordar una compensación económica por la muerte de Bryan.

Junto a Bryan, de 60 años, fue asesinada la que fue su esposa durante cuatro décadas, Karla, de 58, y uno de los hijos del matrimonio, Marc Daniel, de 36 años.