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CUERNAVACA, MORELOS.- Algunos estudiantes eligen de manera incorrecta una carrera universitaria debido a varios factores, como la presión familiar, el desconocimiento de sus habilidades, imitación de estereotipos y mala orientación.
Así lo expone Gisela Alcalá Cabrera, licenciada en Psicología con maestría en Docencia, quien durante años ha sido docente de la materia en Orientación Vocacional y Educativa; motivo por el cual le ha tocado visualizar los principales errores al momento de tomar una de las decisiones más importantes de la vida.
Comenta que desafortunadamente en la entidad, únicamente 3 de cada 10 egresados de nivel medio superior eligen certeramente una carrera universitaria, esto por la falta de conocimiento de las habilidades propias.
“El alumno debe desarrollar sus habilidades y aptitudes, esto es una herramienta fundamental para que ellos puedan elegir una carrera lo más acertadamente posible; además, deben conocer las áreas disciplinarias, como físico matemático, sociales, humanidades, químicas y biológicas, ya que en cada una de éstas se insertan las carreras”, explicó.
Agregó que aunado a esto, el orientador debe aplicar una serie de pruebas para que el alumno pueda conocer cuál es el área para la que tiene mayor habilidad o la que mayor interés le despierta.
Informó que normalmente los jóvenes eligen mal una carrera por factores como presión familiar, cuando los padres quieren que estudien lo que ellos hubieran querido, al igual que por imitación de estereotipos de amigos o medios de comunicación.
“Por ejemplo, hubo un periodo donde hubo muchos informáticos, porque fue el auge de las computadores y sistemas, era porque estaba de moda y todos quería ser informáticos”, recordó.
Ante esto, la experta recomienda a los padres de familia no presionar, sólo servir como un apoyo para la decisión que ellos tomen, que expliquen a sus hijos los pros y contras de todos los intereses que tienen.
A los jóvenes, sugirió, deben pensar si eso que están eligiendo los hace feliz y plenos, que se visualicen en cinco años después de haber estudiado la carrera y siempre reconocer sus habilidades, “saber para que eres bueno”, enfatizó.

"Cuando estamos pequeños imaginamos qué queremos ser de grandes, y cuando crecemos perdemos de vista que a lo que nos dediquemos debe de darnos felicidad, desenvolviéndonos como un profesional de manera placentera.” Gisela Alcalá Cabrera, psicóloga y docente

 

Por: Guillermo Tapia /  [email protected]