La protección y rescate de la arquitectura del siglo XX en Cuernavaca

La obra arquitectónica construida en cualquier época de la historia del hombre, es un reflejo de la evolución del lugar en donde habita, ya que va relatando sus diferentes etapas, así como los aspectos económicos, sociales y ambientales que la rodean; son testigos fieles de hechos históricos, importantes o no, pero que le dan identidad.  
Cuernavaca es una ciudad que se rehízo de sus cenizas en la década de los años 30’s después de la lucha social de 1910, la ciudad quedo desierta por un par de años ante la inseguridad imperante y hasta 1930 se empezó a dar una dinámica de desarrollo notable que en su momento genero importantes desafíos, al grado que en los años siguientes y gracias a su excelente clima, privilegiada ubicación y cercanía a la capital de la república se desarrolló un auge no visto hasta entonces de construcción de grandes mansiones, quintas y casas de descanso de importantes y destacados personajes y visitantes de todas las latitudes.  
Esa etapa de desarrollo inmobiliario propicio la ubicación de importantes y destacables construcciones, cautivados por el clima de la zona, las majestuosas vistas y sobre todo por ser un lugar lleno de verdor, elementos que lograron que la arquitectura en Cuernavaca provocara el llamado “estilo Cuernavaca”, el cual refleja el modo de vida de sus habitantes que aprovechan las bondades naturales que este lugar ofrece; el estilo Cuernavaca es una arquitectura “tipo californiano” pero acondicionada o adecuada a las características privilegiadas de nuestro clima y ubicación topográfica, donde destacaron los grandes jardines y albercas majestuosas.
En la arquitectura, el “estilo Cuernavaca” tiene una tipología especial sobre todo en las construcciones de principios del Siglo XX, las cuales presentaban grandes ventanales, terrazas y pórticos en su mayoría orientados a espacios ajardinados al interior del predio y en algunos casos con “miradores”. La mayoría de estas casas tenían la techumbre de teja de barro y en ocasiones con remates donde se podía integrar un nicho para alguna imagen o una campana, con repisones de ladrillo y barandales de teja o tabique y herrería de fierro.
A finales de la década de los ochentas surge una nueva inercia producto del desarrollo económico del Estado, promoviendo la etapa de “destrucción” de nuestro patrimonio inmobiliario, un proceso de demolición de casas, quintas y construcciones de adobe que consideramos irremplazables, generando hoy día una imagen urbana sin sentido, sin valor, ni identidad.
Si reconocemos que el patrimonio construido es el legado físico que nos han heredado nuestros antepasado y que es el testimonio de una sociedad donde están representados sus usos y costumbres, expresados en elementos materiales e inmateriales, entonces estaremos aceptando que tenemos una responsabilidad que nos compromete a reconócelo y ponerlo en valor.
Todos hemos sido omisos e indiferentes con nuestro patrimonio arquitectónico del siglo XX, ya que de 600 inmuebles con valor histórico, patrimonial, típico o tradicional detectados en el año de 1989 en Cuernavaca, actualmente 30 años después, han desaparecido más del 80% de esos inmuebles catalogados; motivo por el cual, es urgente proteger esas construcciones que guardan tanta historia y valor para Cuernavaca o perderemos parte de nuestra historia e identidad.
La escasa arquitectura tradicional que continua en pie en la ciudad de Cuernavaca, debe ser considerada de manera urgente por nuestras autoridades, como “Patrimonio Construido” y como factor de identidad y desarrollo local, debido a su valor histórico y a que forma parte de nuestro paisaje urbano y cultural.
Desgraciadamente la dinámica urbana que se generó en nuestra ciudad, sobre todo a raíz del sismo de 1985, cambió radicalmente la ciudad “tranquila y humana” que teníamos, a un esquema más agresivo y dinámico, que no solo cambia paulatinamente su fisonomía sino que también altera su modelo socioeconómico; un modelo diferente al que había prevalecido durante décadas, ya que las demandas de la “nueva ciudad” propiciaron una nueva arquitectura, nuevos usos y nuevos modelos económicos, alterando la fisonomía de su contexto y su memoria urbana.
El escaso patrimonio arquitectónico que queda en nuestra ciudad, debe ser sujeto a su preservación, rehabilitación o rescate, y no debe de ser producto de una ocurrencia o moda política de algún personaje, debe ser considerado como un elemento protegido por la norma, ya que representa un legado cultural de alto valor para nuestra ciudad, que además define el paisaje urbano y es motivo de identidad, referencia y atractivo visual para propios y extraños.
El rescate de la arquitectura del Siglo XX en Cuernavaca, solo será posible si la sociedad en general hace un frente común con las autoridades y se toman cartas en el asunto, por lo cual se propone lo siguiente:
- Realizar un inventario de inmuebles con valor histórico;
- Promover la instalación del “Consejo Consultivo para el Rescate y protección de la Arquitectura del Siglo XX”;
- Realizar adecuaciones a la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano Sustentable y su reglamento;
- Realizar adecuaciones al “Reglamento de Construcción del municipio de Cuernavaca”;
- Realizar un manual de tipologías, detalles y ornamentos arquitectónicos; entre otras.
Lo anterior solo se desarrollará a través de un mecanismo de coordinación social con las autoridades, a fin de nos permita proteger el escaso patrimonio arquitectónico que ha logrado sobrevivir en nuestras localidades.

“Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Morelos A.C.”
opinion@diariodemorelos.com