Lo último en automoción eléctrica no tripulada de fabricación rusa se dejó ver sobre el asfalto en la ciudad de Sochi, mil 400 kilómetros al sur de Moscú, durante unas pruebas de rendimiento.

El vehículo es resultado de la colaboración entre el fabricante de los autobuses rusos Volgabús y su sucursal “de innovaciones” Bakulin Motors Group, con experiencia ya en vehículos sin conductor.

Desde el inicio del proyecto se postulaba que “MatrЁshka” no estaba destinado a convertirse en autobús público, sino que serviría como transporte en zonas cerradas, como instalaciones científicas, tecnológicas y aeropuertos.

En 2016 los “MatrËshka” se dejaron ver en el centro de investigación de Skólkovo.

Los creadores del proyecto afirman que su objetivo no es crear un 'autopiloto' estilo Tesla —que asiste al conductor con capacidad de sustituirle—, sino que plantean crear un carro completamente autónomo desde el inicio: en uno de los modelos propuestos ni siquiera habrá volante.

De acuerdo con el modelo, los “MatrËshka” contarán con entre ocho y 12 asientos para los pasajeros y con modificaciones para unidad de carga, y una velocidad limitada a 30 kilómetros por hora.

En principio, su precio oscilará entre 115 mil y 180 mil, aunque en el futuro la cifra se puede reducir hasta 50 mil dólares.

Su producción en serie está prevista para finales de 2017 en la ciudad rusa de Volgogrado, 900 kilómetros al sureste de Moscú.

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