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Fue el 22 de agosto de 2016 cuando Julio César Ayuso ingresó al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) de Ciudad Juárez, Chihuahua, para entrevistarse durante tres horas con el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

El perito en Siquiatría por el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México y en medicina especializado en el Protocolo de Estambul por el Consejo de la Judicatura Federal (CJF), narra  que llevaba instrumentos para realizar la revisión médica, una cámara fotográfica, y analizó si Guzmán Loera tenía lesiones visibles o secuelas por malos tratos o tortura.

“El objetivo del dictamen era centrarnos en si hubo tortura o malos tratos en contra de su persona. Llegué a la conclusión de que el señor Guzmán Loera presentaba trastorno de ansiedad generalizada, un trastorno neurocognitivo leve (conocido como demencia) y comenzaba a presentar olvidos. En algunas pruebas aplicadas presentó fallas, sobre todo en cuestiones de memoria, no fue capaz de precisar fechas, el lugar donde se encontraba, lo que había desayunado o comido ese día”.

“Me decía que no estaba loco… le preocupaba no estar loco, pero tenía alucinaciones auditivas, por ejemplo, escuchaba el ruido de vasos, escuchaba que iban personas caminando afuera de su celda, pero al asomarse no había nadie. Cuando el me contó esto último, primero no quería admitirlo, porque le preocupaba mucho mostrase débil porque esto le quitaría jerarquía dentro del ámbito criminal. Él insistía en que no quería ponerse mal, quería poder dormir, porque en prisión lo tenían todo el tiempo con la luz prendida, fue hasta después, en los últimos meses antes de su extradición cuando le dieron un antifaz. Este constante exceso de luz alteró drásticamente su estado de salud mental”, asegura.

“La idealización que suele atribuirse a los narcotraficantes casi como héroes es totalmente falsa: las series, la narcocultura difiere mucho de lo que en realidad este personaje realmente es. Concluí que el señor Guzmán no es un hombre culto ni preparado, su lenguaje es muy básico, tiene un nivel cultural muy bajo, no asistió a la escuela.- Cristina Pérez-Stadelmann