Aunque parece sacado de una película de ciencia ficción, pero es cierto y en Reino Unido científicos e ingenieros están dedicados a hacer exactamente esto.

 

De hecho, ya hay aviones de guerra británicos cuyas partes se hicieron con poderosas impresoras 3D, y científicos están utilizando esta misma tecnología para hacer avanzados drones literalmente a la medida.

 

El beneficio con todo esto en cuanto al ámbito militar es muy obvio: el poder construir equipos de forma rápida (muy rápida) y bastante cercana al campo de batalla, lo cual ofrece una gran ventaja frente a cualquier enemigo y en cualquier guerra.

 

Reacciones químicas

Bajo el experto asesoramiento industrial de una de las que podría considerarse como la contratistas militares más grandes del mundo, la empresa BAE Systems, el profesor Lee Cronin está desarrollando lo que se ha bautizado como “chemputer”, el cual no es un nuevo elemento de la tabla periódica, sino uno juego de palabras con chemistry (química en inglés) y computer.

 

En teoría, una chemputer literalmente logrará hacer “crecer” en laboratorio pequeños aviones no pilotados, mediante algo que podríamos decir que es una impresión-química 3D.

 

 

Mientras que lo cotidiano es que una impresora 3D hace físicamente las partes de cualquier máquina para su posterior ensamblado, la chemputer acelera las reacciones químicas a un nivel molecular (lo cual es muy pero muy impresionante). De ser perfeccionado, esto significaría que en vez de tardar meses o inclusive hasta años en hacer 1 avión, estos tan solo estarían listos en solo semanas.

 

Una interesante animación de cómo sería este futurista proceso. El cual será todo un reto según indica el profesor Cronin.

 

Nota recomendada Los robots pueden reemplazar el 85% de los empleos manufactureros.

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