Cuernavaca, Morelos.- Juan López Casto, un limpia parabrisas de crucero que se gana na “la vida honradamente y haciendo algo decente”, llegó hace más de 10 años al crucero de Paseo Cuauhanhuac esquina con calle 12 de Octubre, y desde entonces cada que el semáforo están en rojo él alista su jabón y franela para limpiar los parabrisas de los vehículos, 300 al día, según dice.

Sin embargo, al menos la mitad  de los conductores le regala  alguna moneda, mientras los demás o se enojan o le dicen que ‘a la vuelta’, cosa que nunca sucede, señala.

Juan es padre de tres hijos, a quienes tiene que sacar adelante, pues ellos están estudiando.

“La labor es muy ingrata; los automovilistas en muchas ocasiones piensan que estamos aquí para hacerles algún daño o robarles algo o que somos gente con vicios, pero estamos aquí porque no contamos con un trabajo estable”, expresa.

Y Juan logra tener otro trabajo por un par de días, lo  consigue de  pintor o ayudante de herrero, que es lo que él sabe hacer. Al finalizar esa fuente de empleo eventual, vuelve al crucero a seguir limpiando parabrisas en el crucero.

“Esto que hago -dice Juan- lo hago con gusto pues es la forma de ganarme la comida y mantenerme económicamente junto con mi familia, así que vengo aquí a trabajar desde las ocho de la mañana hasta las cinco o seis de la tarde. En un día bueno me llego a ganar unos doscientos pesitos y cuando mal me va apenas llego a unos cien, pero no me desanimo pues sé que este autoempleo así funciona”, reconoce.

Este limpiaparabrisas relata que también existen automovilistas de buena fe que ya lo conocen,  pues es el paso obligado con sus autos hacia sus empleos o sus casas y le dan en ocasiones le dan cosas materiales para que lleve a su casa o le dan ‘un poco más de dinerito’. 

Otros limpiaparabrisas de ese crucero son también padres de familia en su mayoría.

Por: Luis Flores
[email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...