“¡Está temblando! Tomé de la mano a mi cuñado y salimos del hospital, vi cómo la rampa de urgencias se movía como si fuera una ola, después, mi cuñado regresó por mi hermana porque los doctores y enfermeras evacuaron la sala”, cuenta Edith Mojica, tía de Ángel Mateo, el bebé que nació tras el sismo.
A casi un mes de lo acontecido aún llora al recordar, “nunca había tenido esa sensación de miedo, imaginé lo peor, vi a mi hermana sufrir dando a luz y a mi sobrino luchando por su vida, y yo nunca dejé de temblar, era como una hoja de papel, no sabía qué hacer, todo era un caos, gente corriendo de un lado a otro, gritando”.
Pese a no saber nada de sus hijas, no abandonó a su hermana, se quedó a su lado, “fueron las horas más difíciles de mi vida”.
Por Marcela García