Las plantaciones forestales comerciales de árboles de Navidad son una alternativa para producir lo que demanda el mercado nacional sin afectar los bosques naturales, contribuyen a mejorar el aprovechamiento sustentable de los recursos, además de que generan empleos e ingresos para el campo.

Los poseedores de esas parcelas llevan a cabo un uso continuo del recurso forestal, pues al momento en que se utiliza un árbol, en la siguiente temporada de lluvia se planta otro o se utilizan los rebrotes para formar uno nuevo.

Las siembras comerciales de pinos de Navidad son agronegocios que requieren una inversión financiera de largo plazo, debido a las características de crecimiento de las especies que se utilizan y las prácticas de manejo necesarias para producirlos.

Así, generan utilidades a partir del sexto u octavo año después de su establecimiento; después de los primeros ingresos se vuelven rentables y autosostenibles para continuar con los siguientes ciclos de producción.

El manejo de una plantación forestal comercial de árboles de Navidad implica diversas prácticas agronómicas, silvícolas y fitosanitarias que requieren de un conocimiento interdisciplinario de ramas como la biología, edafología, climatología, entomología, economía y mercadotecnia.

Cada año, en México se compran entre 1.6 y 2.0 millones de árboles de Navidad, de los cuales, 40 por ciento son producidos en el país y el resto se importa de Estados Unidos y Canadá; la demanda es en noviembre y diciembre, y del consumo total, 60 por ciento corresponde a la Ciudad de México y su área metropolitana.

En 2015, la producción fue de un millón de pinos y el pronóstico de ventas en territorio nacional fue de 800 mil a un millón de estos árboles.

De acuerdo con el Manual para la Producción de Árboles de Navidad de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), se puede adquirir conocimiento mediante capacitación y asesoría técnica especializada que garantice que la inversión inicial tenga buenos resultados, tanto en la producción de pinos de calidad, como en la estabilidad del ecosistema, así como en la generación de recursos económicos que permiten mejorar el nivel de vida de las regiones rurales.

La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable define como "plantación forestal comercial", al establecimiento, cultivo y manejo de vegetación forestal en terrenos temporalmente forestales o preferentemente forestales, cuyo objetivo es la producción de materias primas forestales destinadas a la industrialización y/o comercialización, y es la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) la encargada de la regulación y normatividad.

El árbol de Navidad debe reunir ciertas características que lo hagan atractivo y durable, como un follaje denso y de color verde, porte recto, cónico y simétrico. En el mercado hay imitaciones artificiales que tratan de cumplir con esas características y ejemplares naturales producidos en plantaciones forestales comerciales especializadas.

Para tener más éxito desde el punto de vista comercial, las plantaciones de este tipo de árboles deben establecerse en terrenos bien ubicados en cuanto a facilidad de acceso y vías de comunicación, para poder ofrecer el producto deseado durante la vigencia de la temporada.

Los árboles de Navidad se asocian con especies de coníferas, los géneros más utilizados son el Pinus (pinos), el Abies (abetos) y el Pseudotsuga (llamados falsos abetos o pinabetes), y de acuerdo con la Conafor, en México se venden el pino, pino vikingo, oyamel, abeto Douglas, pinabete, cedro, cedro limón y pima azul.

Comparadas con otras, las especies que se utilizan en la producción de árboles de Navidad en el país presentan un rápido crecimiento, una buena respuesta a la poda de las puntas, follaje abundante, verde y suave, y ramillas flexibles que conservan las hojas adheridas por más tiempo, una vez que son cosechados.

Para que un árbol sea considerado de calidad, se debe guardar una proporción entre su base y la altura para lograr una forma cónica y además debe haber calidad en la poda, el follaje debe ser verde, aunque existe una amplia gama de tonalidades, aun tratándose de la misma especie.

Un pino de calidad debe tener una densidad del follaje de entre 90 y 100 por ciento, es decir, no debe haber huecos en ninguna cara del árbol, mientras que el olor, que es una característica relevante para las personas que los adquieren, depende mucho de la especie.

Cuando está listo para empacarse, el árbol debe estar limpio de hojas muertas o secas al interior de la copa, libre de ácaros, arañas y otros insectos y no debe haber resinación en exceso en las hojas, las ramas o el fuste principal.

Pese a que dependerá de la especie, variaciones climáticas y del trato que le dé el comprador final, el árbol debe durar lo máximo posible con buena frescura, por ello a los compradores se les debe hacer recomendaciones de cuidado posteriores al corte, como no exponerlo a fuentes de calor ni luz excesiva y mantenerlo hidratado.

En México, las principales entidades productoras son la capital del país, Durango, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos, Puebla, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.

Al comprar un árbol de Navidad en el país, los beneficios son varios, como la reactivación de las zonas rurales, el establecimiento y fomento de fuentes de empleo, conservación de los bosques naturales e impulso al desarrollo sustentable.

Es recomendable que si se compra un árbol de Navidad se verifique que cuente con certificación de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de que está cultivado en plantaciones con fines ornamentales (etiqueta de la plantación, permiso de esa dependencia y número de folio).

Al término de las fiestas navideñas, año con año el Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría de Obras y Servicios y las 16 delegaciones políticas inician la campaña "Árbol por Árbol Tu Ciudad Reverdece", con el objetivo de reciclar los pinos naturales que decoraron los hogares, en lugar de que sean arrojados en la vía pública.

Con ello, se aprovecha para la elaboración de abono orgánico (composta) y mulch (material que regula la temperatura del suelo, conserva la humedad y evita el crecimiento de hierbas nocivas), que se aplican en camellones, jardines, parques, bosques y áreas de suelo de conservación de la capital.

Éstos se reciben en las explanadas de las delegaciones y en supermercados participantes, y después el acopio se hace en las estaciones de transferencia; las personas que los llevan para reciclar reciben a cambio plantas de ornato o abono orgánico.

La campaña "Árbol por Árbol Tu Ciudad Reverdece2 tiene 20 años de recolección de pinos navideños; en su primera emisión recolectó más de 10 mil piezas y en 2016 más de 130 mil árboles.