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Amamos a nuestras mascotas. Ese animalito cariñoso al que tratamos como al consentido de la casa es centro de atenciones y fuente de innumerables alegrías. Pero si no somos cuidadosos, también pueden ser quienes nos produzcan las mayores preocupaciones y hasta problemas de salud.

Aunque los humanos somos mucho más dañinos para la naturaleza que ellos, hay algunas enfermedades que las mascotas pueden transmitirnos si no estamos muy atentos a su salud. Veamos diez de ellas.

La gripe aviar no se contagia, pero…

Por suerte, la famosa gripe aviar que tanto daño hizo a las granjas avícolas no puede transmitirse a los humanos. Pero son muchas las personas que tienen aves como mascotas o que conviven con ellas en casa. En ese caso hay que estar atento a las siguientes enfermedades:

Psitacosis 

Se trata de una infección que transmite la bacteria Chlamydophila psittaci, que se encuentra en los excrementos de algunas aves domésticas como los loros y periquitos.

 

Cuando se limpia el fondo de la jaula, en las heces secas puede estar la bacteria, y el polvillo que de allí se desprende puede ser infeccioso durante semanas.

Las personas que más sufren esta enfermedad son trabajadores de tiendas de animales, y cuando la bacteria pasa a una persona, produce síntomas muy parecidos a los de la gripe, así que generalmente no  llegan a enterarse de qué los infectó.

Campilobacterosis

Esta es la enfermedad transmitida por animales más común en Europa. Es causada por el contacto con las heces de aves de corral como patos, gallinas u otros, pero también puede estar presente en las heces de perros, gatos, roedores, conejos y hasta reptiles. España registra más de 22.000 casos al año, cifra nada despreciable.

La bacteria entra al organismo humano si las personas no se lavan las manos después de haber manipulado heces de animales infectados. También puede transmitirse por medio de un cuchillo, desde un pollo que hayamos cortado al resto de los alimentos.

La enfermedad produce fiebre, dolor abdominal, fuertes calambres y diarrea que dura dos o tres días. Los demás síntomas persisten durante una semana o diez días. Generalmente se cura por acción del sistema inmunológico.

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Tularemia o fiebre de los conejos 

Se conoce con este nombre a una enfermedad producida por la bacteria Francisella tularensis, que normalmente se cultiva en roedores, conejos y topos. Se contagia al ser humano por medio del contacto con animales enfermos, o por la ingesta de su carne. También puede transmitirse por moscas, garrapatas e incluso por beber agua contaminada.

La tularemia es potencialmente mortal. El 5% de los casos no tratados termina en muerte y también el 1% de los que sí se tratan, así que su diagnóstico es una muy mala noticia. Los síntomas incluyen escalofríos, irritación ocular, fiebre, dolor de cabeza, rigidez articular, dificultad para respirar, sudoración, pérdida de peso, dolores musculares y la aparición de manchas rojas en la piel que luego se ulceran.

La enfermedad es endémica de Norteamérica, Europa y partes de Asia, y el número de casos ha aumentado en los últimos años.

Toxoplasmosis

Es una de las enfermedades más temidas por las embarazadas y ha sido motivo para que más de una se deshaga de su gato. Se trata de una parasitosis provocada por el Toxoplasma gondii, que produce inflamación de ganglios en la cabeza y el cuello, fiebre, dolor de cabeza y malestar muscular.

La toxoplasmosis no es grave, pero cuando se está en gestación, el parásito tiene la rara cualidad de poder pasar de la madre al feto (ocurre muy rara vez) y puede producir malformaciones de la criatura e incluso abortos. De ahí su pésima fama.

El contagio se produce por contacto con animales infectados o con sus heces. Si una embarazada o una persona inmunodeprimida tiene gatos, lo mejor es delegar la tarea de limpiar la arena a terceras personas.

Bartolenosis o enfermedad del arañazo de gato

Se trata de la infección producida por la bacteria Bartonella henselae, que suele transmitirse cuando un gato araña a un ser humano. También se transmite por mordeduras o por contacto con la saliva del animal infectado.

La enfermedad no es grave y basta con un antibiótico genérico, aunque suele curarse sin tratamiento. Los síntomas incluyen inflamación de los ganglios linfáticos cercanos al arañazo, fatiga, fiebre, dolor de cabeza y malestar general. La mejor manera de prevenirla es cortar las uñas del felino y lavarse siempre las manos después de acariciar a un gato.

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Una de las mascotas  más comunes es el perro y por eso también puede transmitirnos algunas enfermedades y algún que otro parásito.

Borreliosis o mal de Lyme

Esta enfermedad aprovecha la garrapata del perro para llegar hasta el ser humano. La picadura de la garrapata inyecta la bacteria en el organismo humano, produciendo fiebre, cefalea, vómitos, dolores musculares y dolores en las articulaciones. En algunos casos han aparecido erupciones y manchas rojas en el punto de la picadura.

Si se descuida puede generar secuelas neurológicas y cardíacas. Tres de cada cuatro infecciones en Europa ocurren en España, Grecia y Portugal.  La borreliosis es tres veces más común en hombres que en mujeres.

La tenia del perro

Por si no bastaba con la tenia que infecta a los humanos, también existe una tenia que infecta especialmente a los perros y que puede transmitirse a sus dueños. La Echinococcus granulosus se aloja en el intestino delgado del perro y si pasa al ser humano causa un quiste hidatídico.

Es importante desparasitar a los perros cada 45 días y evitar que consuman vísceras crudas. Las consecuencias del contagio pueden ser graves por la aparición de quistes en hígado y pulmones que requieren cirugía. Afortunadamente no es una enfermedad frecuente.

Infecciones que no distinguen entre mascotas y humanos

Algunas enfermedades infecciosas no son exclusivas de una especie sino que pueden afectar por igual a cualquiera de nuestras mascotas y a nosotros mismos. Las más relevantes son:

Giardiasis 

La giardiasis es una infestación parasitaria de la que es responsable la Giardia duodenalis. Este microbio suele encontrarse cómodo en lugares con malas condiciones de salubridad, como los países más pobres, y salta de las mascotas a los humanos.

Una vez se ha internado en el huésped, se aloja en el intestino y produce quistes. Produce diarrea, pérdida de peso y dolor abdominal constantes y, si no se atiende, puede empeorar dramáticamente. Se transmite de humanos a humanos a través del contacto con las heces y cuando hay relaciones anales sin protección.

Leishmaniasis 

Es una de las enfermedades más graves que se pueden transmitir de una mascota a un ser humano, aunque esa no es la única ruta para llegar a nuestro organismo. El flebotomo es un díptero similar al mosquito o zancudo que pica a los perros y transmite a éste protozoarios del género Leishmania. Estos saltan al humano con consecuencias muy graves.

Los síntomas de la leishmaniasis incluyen lesiones cutáneas en formas de llagas que cuesta muchísimo sanar. Si no es atendida correctamente, la enfermedad afecta al hígado y al bazo, y eventualmente lleva a la muerte. Ataca con más facilidad a personas con tuberculosis o inmunodeprimidas. 

Sarna o escabiosis 

Aunque nos avergüence, es una de las infecciones más frecuentes y conocidas, y está presente en prácticamente cualquier ambiente en el mundo. Cada año se registran cerca de 300 millones de infecciones, así que es una enfermedad muy extendida.

Se produce por la invasión de la piel por ciertos ácaros, que realizan galerías alterando la dermis y generando un prurito intenso y constante. El ácaro Sarcoptes scabiei puede saltar del cuerpo de los animales al de los humanos con facilidad, causando la infección de sus dueños.

La sarna común es muy resistente y reaparece fácilmente. Es importante evitar que el animal infectado comparta asientos y/o cama con los humanos y, si es posible, debe manipulársele con guantes. La mejor manera de matar los ácaros es hirviendo las ropas que se han usado cuando se estaba en contacto con el animal.