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Una educación sexual represiva y basada en ciertos tabúes constituye el principal factor para la anorgasmia, una disfunción sexual que priva de la posibilidad de alcanzar el orgasmo y que resulta más frecuente en las mujeres, explica la sexóloga mexicana Irene Moreno
La anorgasmia es un trastorno psicológico, y con escasas razones físicas más allá de algunos fármacos o aspectos hormonales, por lo que la educación sexual en la pubertad resulta esencial para detener el desarrollo de tal disfunción.
“La falta de una educación sexual basada en la ciencia, libre de prejuicios y de tabúes, “representa el principal problema de esta disfunción, dijo la sexóloga en entrevista.
“Sí, tenemos una educación sexual, pero es una educación de represión”, aseguró Irene Moreno, quien argumentó que este tipo de doctrinas derivan en una incapacidad de la mujer para el autoerotismo y el desconocimiento de su propio cuerpo.
“Se ha reprimido tradicionalmente la expresión saludable de la sexualidad femenina”, afirmó. Una mejor educación sexual permitiría disfrutar del sexo “de una manera informada, planificada, mucho más libre y consciente”, recalcó.
A su vez, lamentó la desdicha de vivir en un mundo en el que tenemos acceso a muchísima información, “pero no quiere decir que sea buena”. Las estadísticas arrojarían otros resultados, contó Moreno, si se ejerciera una educación sexual “en donde se tuviera suficiente información para vivir la sexualidad”.

El problema
A nivel mundial, el 60% de las mujeres tienen problemas para alcanzar el orgasmo. “En las encuestas se habla de que el 90% tendrán en algún momento un episodio de anorgasmia“, relató. La sexóloga agregó “que seguimos viviendo en un mundo patriarcal y misógino” que explica que la anorgasmia sea un problema femenino.
“La búsqueda natural del placer en la mujer está muy reprimida y muy castigada”, aseveró.

EFE/Agencia