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Los mexicanos que han salido de nuestras fronteras coinciden en señalar que siempre surge un sentimiento de nostalgia, mezclado con orgullo, al ver ondeando la bandera nacional. Los colores y sobre todo el escudo son elementos que la hacen una de las más bellas del mundo.
Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo y quién es el encargado de fabricarlas? Aquí te contamos qué hay detrás del lábaro patrio.

Desde el inicio
La producción de la bandera nacional está regulada por la Secretaria de Gobernación. Los fabricantes deben cumplir con estrictos niveles de calidad y de diseño, todo estipulado por la “Ley sobre el escudo, la bandera y el himno nacionales”.
Se deben considerar factores como: • A partir del asta, los colores van en el orden: verde, blanco y rojo • En la franja blanca y al centro tendrá el escudo nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja • La proporción de anchura y longitud de la bandera es de 4 a 7
Además, hay especificaciones acerca del tipo de tela, el alto del asta en proporción al edificio junto al que se encuentra y el tamaño que debe tener la bandera en proporción al asta, por cuestiones de estética.
La bandera se cuida desde los materiales con que se confecciona, su izamiento, almacenamiento y, al terminar su vida útil, no se desecha, en algunos casos se incinera. Se la trata con respeto siempre.

Sabías que, una bandera se considera monumental cuando el asta tiene una altura mínima de 50 metros y la bandera mide 25 metros de largo por 14.3 de ancho.

Cabe destacar que las encargadas de fabricar las banderas monumentales que tienen más de 25 metros de largo (algunas de hasta 50 metros) son las Fábricas de Vestuario y Equipo de la Secretaria de la Defensa Nacional. En sus instalaciones se trabajan los colores de la tela, se pinta el escudo a mano y unen los enormes lienzos que le dan forma a la bandera.
 

Bandermex, un negocio familiar

Miguel Arroyo dirige esta empresa familiar que tiene casi 30 años de experiencia fabricando el lábaro patrio. Entre sus clientes se encuentran dependencias gubernamentales como la Secretaria de Gobernación, Presidencia de la República, Palacio Nacional y Banco de México, entre otras.
También trabaja con instituciones educativas como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Iberoamericana y la Universidad Anáhuac; y empresas de otros ramos como Volkswagen y Femexfut.

De acuerdo con Arroyo, uno de sus mayores orgullos es producir uno de los elementos que nos hacen sentir más identificados como mexicanos. Para él es gratificante que incluso sus banderas estén en el exterior en lugares como las embajadas de Australia y Jordania.

Miguel comenta que el proceso para su elaboración es cuidadoso y siempre respetando las regulaciones oficiales. Además subraya que es un proceso que lo llena de orgullo. Cuenta que en el caso de las banderas más grandes que han realizado, de hasta 25 metros de largo, el pintado a mano del escudo lleva hasta cinco días: se requiere de varios procesos y capas que le den volumen a los detalles como el pico y las garras del águila.

Son justo estos detalles los que hacen que nuestra bandera sea tan bonita y muy solicitada por los turistas en los negocios del aeropuerto, donde distribuyen.
Pero –según señala– la mejor parte es cuando las puede ver ondeando durante una visita de estado o un evento especial. Además, su trabajo le ha permitido elaborar y conocer el significado de otras banderas, como las del Vaticano, durante la visita del papa Francisco o la de Gran Bretaña, en la última visita del príncipe William.
También recuerda cómo, hace 15 años, fabricaron dos banderas monumentales de Arabia Saudita, era inexplicable la sensación de ver sus creaciones en la capital de un país lejano, asegura.

Miguel Arroyo, director de la fábrica de banderas Bandermex,

Fuente: Yo Soy Mexicano.