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Cada cuatro años llega este día especial, el 29 de febrero que este 2016 se presenta en nuestro calendario. Hay muchas historias y creencias sobre este día, se dice que afecta a la economía, que representa una jornada adicional de trabajo para los empleados, e incluso que causa un trauma psicológico a los nacidos en él, pues cambia su cumpleaños.

A pesar de que fue introducido por Julio César hace más de dos mil años (en el 45 A.C.), el día extra todavía se asocia con viejas costumbres, el folclor y superstición. En Escocia, por ejemplo, solía ser considerado de mala suerte para alguien que naciera un 29 de febrero, mientras que los griegos consideran que es mala suerte que las parejas se casen durante un año bisiesto, y especialmente en el día bisiesto.

¿Qué es un año bisiesto y para qué sirve?

Una órbita de la Tierra alrededor del Sol tarda 365.2422 días (un poco más que la del calendario Gregoriano de 365). Añadiendo un día adicional al calendario cada cuatro años pone al calendario en línea. “La única razón para tener un año bisiesto es mantener nuestro día alineado con una rotación (con respecto al sol) y que nuestro año corresponda a una revolución de 360 grados exactos alrededor del sol.

Cómo es, como hemos definido la longitud de un segundo, y por lo tanto la longitud de un día (definido como 86.400 segundos) no coincide. Es más largo, por lo que cada día, en promedio, la posición del sol en el cielo exactamente a mediodía en cualquier lugar de la Tierra iría a la deriva (en promedio)”, dijo a Publimetro, Michael E. Wysession, profesor de Ciencias de la Tierra y Planetarias en la Universidad de Washington de St. Louis.

Para los científicos e investigadores un día bisiesto no tiene ninguna connotación mágica, pero es muy útil para prevenir eventos que podrían parecer muy raros e incluso desestabilizar nuestros ritmos de vida; según los expertos, una de las principales consecuencias de no modificar el calendario cada cuatro años sería que después de unos siglos sin aplicar el año bisiesto, los habitantes del hemisferio norte tendrían que celebrar la Navidad y el Año Nuevo durante el verano. “Si no insertamos el día extra, pasarían algunas cosas muy inusuales: durante ciertos siglos tendríamos invierno y nieve en el hemisferio norte en diciembre y enero, durante otros siglos tendríamos invierno en julio y agosto, y el verano en diciembre. A pesar de que probablemente podríamos adaptarnos a esto ahora, sería causa de todo tipo de cosas inusuales con las vacaciones que están vinculadas a las estaciones del año (es decir, el día de acción de gracias en el medio de la primavera... ¿antes de que comience la siembra?)

Y la Navidad en el verano”, explicó David Kieda, profesor de Física y Astronomía de la Universidad de Utah. En cuestiones económicas, el 29 de febrero no tiene ningún efecto negativo significativo.

De acuerdo con Matthew D. Armstrong, consejero financiero en el Savant Capital Management, el día bisiesto no tiene realmente un impacto en la economía en su conjunto e incluso puede beneficiar a algunos consumidores: “Consumidores que se benefician del día extra incluyen a cualquier persona que sea un inquilino y cualquier persona con un pase de transporte público o que arriende un estacionamiento tendría un día “gratis” de uso”, añadió.

Así que, ¡a disfrutar del día bisiesto!