Según las creencias populares, los teléfonos pueden “desmagnetizar” una tarjeta, pero la realidad es que la banda magnética de la tarjeta está formada por partículas ferromagnéticas y alineadas de una manera determinada con magnetismo, para moverlas se necesita un campo magnético lo suficientemente fuerte.

Los teléfonos móviles tienen un imán, el más importante está en el altavoz interno, este podría inutilizar la tarjeta pero dependería mucho del tipo de banda.

 Para alterar una banda magnética de tarjeta se necesita un campo magnético de 1.000 gauss, un imán casero no supera los 100 gauss y el que contiene un móvil tiene entre 1.2 y 10 miligauss, es decir es imposible que un teléfono pueda dañar una tarjeta.

Es más probable dañar la barra con un arañazo que con un imán.

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