Uno de los curiosos documentos en los archivos sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy que han sido desclasificados por el gobierno de Trump ha llamado poderosamente la atención.

Se trata de un reporte de 1955 firmado por un agente de la CIA en Caracas, en el que asegura que el Führer no murió calcinado en Berlín, sino que muy probablemente se encontraba nada menos que en Colombia.

“Adolf Hitler está todavía vivo”, decía el mensaje que David Brixnor envió a Washington exactamente el 3 de octubre de 1955.

En su reporte, este agente relataba haber recibido información de que el hombre grande del Tercer Reich se encontraba en el país vecino, para lo cual había modificado su identidad y ahora llevaba el nombre de Adolf Schrittelmayor.

Identificado con un nombre clave de Cimelody-3, Brixnor aseguraba en este documento que un antiguo soldado de las SS, llamado Phillip Citroën, era quien había informado del paradero de Hitler.

“Phillip Citroën -leemos en el documento desclasificado de la CIA- dijo confidencialmente que Adolf Hitler todavía está vivo”.

“Citroën comentó que, como ya habían pasado 10 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados ya no podían enjuiciar a Hitler como criminal de guerra”, apuntó Brixnor.

“Obviamente, ‘Cimelody’ no está en ninguna posición para hacer comentarios”, puntualizó él mismo.

Junto al reporte del agente de la CIA, aparece una foto en la que se ve a Citroën al lado de un hombre que presenta un gran parecido con el responsable mayor de la muerte de millones de personas a mediados del siglo XX.
Al pie de la foto se lee: “Tunja, Colombia, 1954″.

Sin embargo, toda esta información nunca pudo ser confirmada por las autoridades estadounidenses.

Como se hace visible, estos documentos no evidencian ningún vínculo con el caso del asesinato de Kennedy en Dallas, Texas, en noviembre de 1963, pero sí demuestra que el paradero de Adolf Hitler -en caso de que no se hubiera inmolado en Berlín, en la primavera de 1945-, y de otros tantos jerarcas del nazismo en América del Sur siempre ha sido motivo de interés por parte de los servicios secretos estadounidenses.

Uno de los mitos urbanos de los últimos setenta años gira en torno a una posible evasión de Adolf Hitler y su esposa Eva Braun hacia la Patagonia argentina, a bordo de un submarino, donde falleció de muerte natural casi dos décadas más tarde.

 

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