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La Organización Mundial de la Salud lo (OMS) ha definido como un conjunto de enfermedades originadas por la contaminación del aire en espacios cerrados
Si estás en una oficina cerrada en la que hay poca ventilación, escasa iluminación y, además, se grita mucho -superando los 70 decibeles- es probable que dentro de poco seas uno de los trabajadores que sufra el llamado Síndrome de la Oficina Enferma.
Pero, ¿en qué consisten sus síntomas? Los más comunes son dolores de cabeza, conjuntivitis, náuseas, vértigos, cansancios, problemas dermatológicos, ronquera, sensación de sequedad en la piel, dificultad de concentración y problemas respiratorios.
El trastorno se agudiza por pasar muchas horas en el mismo puesto y la mayoría de los afectados asocia las molestias al mobiliario de oficina: silla, ordenadores, alfombras, altura de mesas.
Además, cualquier visitante, puede recabar mucha información respecto a cómo se manejan los asuntos al interior de la empresa.

La limpieza: un factor importante

Un espacio limpio contribuye a disminuir el riesgo de contraer enfermedades, de contagiarse de infecciones y de desarrollar alergias, lo que es muy común en espacios cerrados, concurridos y con muchos elementos que pueden acumular polvo, como es el caso de las oficinas.

Es vital darle un cuidado y mantenimiento adecuado a las oficinas, mantenerlas aseadas y ordenadas.

Para el tratamiento de sillones y alfombras hacer una limpieza profunda cada seis meses

Aplicar rayos ultravioleta sin filtro UV-C germicida los cuales desactivan el ADN de las bacterias, virus y otros agentes patógenos.
Cada vez que una persona pasa sobre la alfombra o se sienta en un sillón sucio se levanta polvo con microorganismos suspendidos que inhalamos sin darnos cuenta y en poco tiempo podemos desarrollar alguna
enfermedad ocasionada por virus o infección bacteriana.

Es muy importante no sólo limpiar superficialmente, sino desinfectar a profundidad los elementos de la oficina que puedan causar el síndrome.