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Tal es la frase que mucha gente se dice a sí misma para sacarle máximo provecho al día, ya sea para ser más productivo en el trabajo, estudiar más tiempo o quedarse un rato más en la fiesta. Carpe diemPero estas horas que le quitamos a nuestro sueño diario podrían aumentar el riesgo de padecer alguna enfermedad grave en el futuro, principalmente en la vejez.

Uno de los problemas más serios de salud pública es el hecho de que casi la mitad de la población mundial (45% para ser más preciso) tiene una rutina anormal de sueño. Por lo tanto, el organismo se vuelve susceptible a ciertas enfermedades cardiovasculares y diabetes. Pero aquí la pregunta tiene que ver con la demencia y el mal de Alzheimer.

Bien se sabe que las personas que padecen demencia tienen dificultades para caer en un ciclo regular de sueño. Entre los síntomas se han observado casos de insomnia, interrupción del sueño y somnolencia. ¿Pero qué dice la comunidad científica sobre la falta de sueño como una de las causas de demencia? ¿Hay un vínculo entre las pocas horas de MOR y el desarrollo de Alzheimer, por ejemplo?

MOR es el sueño de movimientos oculares rápidos (o “REM” por sus siglas en inglés, rapid eye movement). Se trata de una fase del sueño en la que ocurren movimientos oculares aleatorios y rápidos, al igual que una reducción de la tensión muscular residual en todo el cuerpo, así como la experiencia de sueños más vívidos.

A causa de la interrupción de sueño (que frustra la transición a la fase MOR) también vemos un aumento en el desarrollo de proteínas como la beta-amiloide, el principal componente que forma las placas seniles que destruyen células cerebrales e impiden el procesamiento de información. La acumulación de esta proteína en el tejido cerebral es una característica de la primera fase preclínica de Alzheimer, previo a la manifestación de cualquier síntoma de demencia.

Alrededor de 321 voluntarios de la tercera edad fueron interrogados por 12 años sobre sus ciclos de sueño y para evaluar sus habilidades cognitivas. El estudio fue publicado en la revista académica Neurology. A lo largo de las observaciones, 31 personas desarrollaron demencia, de las cuales, 24 fueron diagnosticadas con Alzheimer.

De acuerdo a los resultados, las personas con mayores probabilidades de padecer demencia se tardaban más de los 90 minutos de sueño necesarios para entrar en la fase MOR. De hecho, solo pasaban el 17% de sus horas de sueño en esta fase, en contraste al 20% de los que no padecieron demencia.

Así lo dijo el autor del estudio, Matthew P. Pase, de la Swinburne University of Technology de Australia, en un comunicado:

Nuestras investigaciones indican que el sueño MOR es un vaticinador de Alzheimer. El siguiente paso será determinar por qué un bajo sueño MOR predice un mayor riesgo de demencia. Al aclarar el papel del sueño en el inicio de la demencia, la esperanza radica eventualmente en identificar posibles formas de intervenir para que la demencia se pueda retrasar o incluso prevenir.

¿Entonces qué hay qué hacer? ¿Dormir más horas al día?

A inicios de este año, el equipo de investigadores de Pase encontró que dormir más de 9 horas al día, de manera constante, implica que el riesgo de padecer demencia aumenta el doble. Por lo tanto, hay que encontrar un balance entre las 7 y 9 horas recomendadas para reducir las probabilidades de alteración del sueño y podamos dormir profundamente.