Diario de Morelos
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Hasta la cocina: Luto en la literatura

El día de ayer fue doblemente luctuoso para la literatura contemporánea. Murió Harper Lee, la escritora norteamericana que en realidad no fue muy prolífica como tal, pero con su primera obra que ganó el Premio Pulitzer en 1999, fue reconocida como “la novela del siglo”.
Se trata de “Matar a un ruiseñor”, novela que se dice que pocos leyeron, pero muchos vieron la película con el mismo título. “Matar un ruiseñor”, una novela que despliega de una forma singular la injusticia endémica del sur de Estados Unidos respecto de problemas raciales en la natal Alabama de Harper Lee.
Una escritora que tuvo la fortuna de que su libro cayera en las manos geniales de un cineasta como Alan J. Pakula, que supo traspasar al cine la portentosa literatura de “Matar un Ruiseñor”, y realizó una película en la que puede observarse la justicia y la injusticia en relación a las vicisitudes raciales que ocurrieron en esa zona estadunidense. Un caso singular el de esta literata que después de ese libro con el que ganó el Premio Pulitzer, no volvió a escribir otro sino muchas décadas después, cuando apareció “Ven y Pon un Centinela” que, según la crítica no le llega a la primera. Harper Lee perteneció al círculo de literatos como Truman Capote a quien ayudó en la investigación de “A sangre fría”, otro libro famoso que fue llevado a la pantalla. Pero la vida de Harper Lee fue el de una mujer prácticamente solitaria, muy dada a la lectura, que nació, vivió y murió en el mismo lugar de esa Alabama que supo describir en los tiempos de crudeza racial.
Y ayer también se supo la noticia de la muerte de Umberto Eco, un literato que fue además un científico de las formas de la comunicación. Un hombre excepcional en el mundo de la cultura, dedicado a la semiología, rama en la que profundizó para encontrar las múltiples formas que los seres humanos podemos establecer la comunicación.
Umberto Eco, a diferencia de Harper Lee, es autor de muchísimos libros y ensayos, uno de ellos complicadísimos como es el titulado “El Péndulo de Foucaoult” que escribió ocho años después del libro más famoso y conocido de Eco: En nombre de la Rosa, libro que también fue llevado muy exitosamente a la pantalla cinematográfica.
Otra de sus obras importantes es “Paso de Cangrejo”, que se compone de una serie de ensayos críticos sobre política, y que inicialmente fueron artículos de periódicos que le dieron origen a describir el desastre contemporáneo de la civilización del espectáculo, de la televisión, de las nuevas formas de comunicación a través del internet.
El último de sus libros es el que titula “Numero Cero” y es la historia imaginaria de un periódico imaginario. Un periódico que es un gran negocio siempre y cuando no salga, es decir que se mantenga en números cero, pero desde entonces  logra extorsionar a personajes públicos con la sola idea de que está por salir a la luz pública y dará a conocer historias que podrían acabar, o por lo menos poner en duda, la honorabilidad de los personajes políticos del momento. “Número Cero” se trata de todo un ensayo periodístico que especialmente quienes nos dedicamos a este trabajo, no nos podemos perder.
Umberto Eco no perdía oportunidad de hacerle críticas a la televisión que, decía, le robaba toda posibilidad a la divulgación cultural, por perseguir puramente intereses económicos. “La televisión se ha convertido en altoparlante de los grupos de poder” decía una de sus frases.
En muchas ocasiones visitó México, ya sea en plan de trabajo como invitado de instituciones públicas y privadas y también lo hizo para pasear y conocer y saludar a muchos de sus amigos que había hecho a lo largo de su fructífera vida.

Recibió muchos premios y reconocimientos por su trabajo inagotable. A juzgar por todo lo que escribió podría decirse que no dejaba la pluma, o la computadora en ningún momento de su vida. Y desde luego hay que reconocerle el fino humorismo que desplegaba en sus escritos, la ironía que utilizaba para describir a detalle personajes que en muchas ocasiones declaró eran sus “enemigos”, como lo hizo con el propio primer ministro italiano Berlusconi, a quien por cierto, muchos reconocen como protagonista de ese libro “Número Cero” en que describe a un poderoso personaje de gran fortuna en los medios de comunicación y que desde su pedestal de poderoso, pretende llegar a la política haciendo ese periódico que no saldrá nunca, pero que desde los números ceros atemoriza a los políticos que para evitar su escarnio le hacen un lugar y así llegar al poder.

Todo un personaje este hombre que ayer murió después de meses de padecer cáncer y pese a ello, no dejar ni así de escribir, escribir, escribir siempre.