Diario de Morelos
Copa Morelos 2016

Perspectiva: Hablemos de lo bueno

Se ha hecho tradición que cada fin de año, cuando los embajadores de México en el extranjero vienen de vacaciones, se organiza una reunión con el Presidente de la República, en la que se hace un balance de la situación general del país y a la diplomacia mexicana se le da información sobre diferentes aspectos de las políticas públicas, y señaladamente  de las estrategias de la política exterior. Cuando el nivel de inseguridad en el sexenio pasado era inocultable, los embajadores tenían que capotear como podían las críticas que se le hacían al país. Los viajeros mexicanos que salían al exterior no siempre se expresaban positivamente sobre lo que aquí sucedía. Los embajadores los escuchaban y, a veces, ellos mismos,  para darle veracidad a sus dichos, tenían que ser un poco autocríticos con lo que sucedía aquí. Algunos comentarios llegaron a los oídos del presidente y, en una de esas reuniones a las que aludí al principio, le dijo  a su cuerpo diplomático: no hablen  mal del país;  mencionen lo bueno. Traigo a colación lo anterior  ahora que el gobernador les pidió a los periodistas que hablen de las cosas buenas que suceden en Morelos.  A  Sergio Sarmiento le dijo “habla bien de Morelos”. El columnista de Reforma le contestó: “tú no lo hiciste cuando fuiste oposición, por qué ahora quieres que yo lo haga”. Dicen que el gobernador se quedó callado y se dio la vuelta.
No desconozco que haya cosas buenas que referir, pero ¿cómo referirnos a las ejecuciones como cosas positivas? Pues sólo ignorándolas. Al periodista, a la crítica ciudadana y a la oposición partidista le corresponde el cuestionamiento. Al gobierno y al partido en el gobierno les corresponde enaltecer sus realizaciones.  Cierto, la crítica no debe ser glandular, debe ayudar a corregir el rumbo, a señalar errores e incluso a sugerir propuestas. No podemos darnos de tiros  en el pie. Los hoteleros o los restauranteros se quejan de la inseguridad, pero al mismo tiempo son cuidadosos de no matar a la gallina de los huevos de oro. Qué debemos decir, por ejemplo,  del reemplacamiento: “Qué buena onda. Fíjate que aquí, aparte de renovar tu placa con más elementos de seguridad en caso de que te roben el auto,  vas a pagar un seguro obligatorio, pero no te preocupes, qué caray, porque vas a poder optar  entre cuatro compañías aseguradoras”.
He recibido un buen número de correos de dentro y fuera de la entidad que me preguntan  qué pasa con el caso de  la mina canadiense que se quiere ubicar en las inmediaciones de Xochicalco. Les comento que hay posiciones encontradas pero que el propio gobierno no parece apoyar el proyecto. Aún así, se sigue cuestionando ese tipo de inversiones porque no ha habido un desmentido contundente sobre el particular.  Y ¿qué decir de la joven asesinada  en Xochitepec?  Nos podemos contentar con la versión oficial. ¿Y qué decir respecto a la información de que Morelos ocupa un lugar destacado en materia de deforestación ambiental?  No es ocultando nuestras deficiencias o escondiendo nuestros errores como se puedan resolver los problemas. La sociedad hablará de las cosas buenas cuando éstas sean transparentes, reales, no sólo mediáticas, y sobre todo cuando superen las desventuras  que son propias del momento que vivimos.