Diario de Morelos
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Hasta la cocina: Basta de abusos a los ciudadanos

“Ministros, magistrados y jueces deberán honrar su compromiso de defender a los ciudadanos, salvaguardar sus derechos humanos y evitar el abuso de las autoridades”, señaló reiteradamente el Presidente Enrique Peña Nieto ayer, al firmar el decreto de la nueva Ley de Amparo, la que deberá ser “aplicada en beneficio de todos los mexicanos”. 

Así de sencillo, así de simple. Y no se trata de una ley hecha al vapor, sino que tardó dos años en ajustarse, en adecuarse a las necesidad de este país donde los abusos de la autoridad en contra de la ciudadanía no se han frenado, sino lo contrario, están a la orden del día, porque la primera en no haber entendido que el respeto al derecho ciudadano debe provenir de la autoridad es precisamente ésta. 

No ha habido mecanismos suficientes para hacer que la ley se respete, especialmente en lo que hace a la autoridad, a esos políticos que cuando llegan al poder creen que es para siempre y que lo pueden usar a su antojo, actuando cual caciques de pueblo de otros tiempos… La ciudadanía ha estado a merced de muchas autoridades que creen, sienten y actúan como si fueran dueños de vidas y haciendas y se solazan en remarcárselo a los ciudadanos. De autoridades que no se conforman con llegar a esquilmar a esos ciudadanos que deberían de servir, sino que tratan con la punta del pie a esa ciudadanía que hace posible que ellos lleguen al poder. 

Estamos necesitados de esa nueva Ley de Amparo y de que se cumpla realmente como está establecida, para que la autoridad responda ante sus actos cuando afectan a los ciudadanos, cuando les propician daño y abusan de su autoridad.

Probablemente más de un político de los que saben que abusó de la ciudadanía, si acaso prestó atención a lo que dijo el Presidente Peña Nieto al presentar esta nueva legislación,  sintiera que se le movía el piso y ahora esté lucubrando alguna otra barrabasada para poderse divertir a costillas de los ciudadanos, porque bien dice el dicho: genio y figura, hasta la sepultura. Pero de que les va a dar más trabajo ensañarse, o por lo menos detenerse tantito antes de pasarse por el arco de triunfo las órdenes de un juez, o decidir “fregarse” a alguien levantándole falsos y hacerle pasar todo el viacrucis que significan jueces, tribunales, abogados, en esa eternidad que duraban los juicios y que equivalían a dar largas y prolongarlos –porque además la autoridad suele tener la influencia para que así suceda—, parece ser que todo eso será historia del pasado… Ojalá.

No es novedad lo que señalé en párrafos anteriores, ya que todos sabemos que sucedía y además nos ha tocado vivirlo y palparlo. Ahí tenemos el caso de PASA, la empresa recolectora de la basura a la que en determinado momento –recién llegado al Ayuntamiento de Cuernavaca— el ahora ex alcalde Manuel Martínez Garrigós decidió quitarle el servicio porque PASA reclamó el pago de tres meses de atraso que le debía el municipio. Manuel Martínez Garrigós, al son de aquí mis chicharrones truenan, no sólo no le pagó a la empresa, sino que le quitó el contrato a 20 años que ésta había celebrado con las autoridades anteriores y, decidido a regentear su propio negocio de la basura sin importarle las consecuencias, ni mucho menos que al Ayuntamiento le costara 2 millones de pesos más al mes que el servicio –muy bueno, por cierto, a diferencia de la empresa “favorecida” por Martínez Garrigós— que daba PASA, les quitó el contrato y se lo obsequió a sus “escogidos”… No conforme, en cuanto dicha empresa promovió demanda de amparo ante un juez federal y PASA ganó ese amparo, Manuel Martínez Garrigós tomó la decisión que su pataleo le fue sugiriendo: pasarse la orden del juez por el arco de triunfo, sin mediar en que su poder no sería eterno, si bien en ese momento su cabeza estaba llena de esa utopía que lo llevó a perder la candidatura de su partido, el PRI, a la gubernatura de Morelos; utopía para la que necesitaba allegarse de dinero a como diera lugar... Y desde luego, sin imaginar en ningún momento que las leyes podrían dar un vuelco y provocar algo semejante a hacerse el harakiri.

Pero si así están las cosas con una empresa que no ha dejado de dar la pelea desde hace 3 años 3, Manuel Martínez Garrigós ha tenido a bien, o a mal, según a quien le toque, hacer otras travesuras que muestran su talante… Por ejemplo, mandar a sus subalternos a hacerles “auditorías”, por supuesto ilegales y arbitrarias, para ver en qué forma podría perjudicar a alguien que al susodicho Manuel Martínez Garrigós no le simpatizaba, o como quien dice, le caía gordo. Teniendo la sartén por el mango, es decir, el archivo en su poder, le resultaba fácil manosear documentos a su antojo y poner a su jurídico a entablar juicios sin permitir defensa alguna a la persona escogida por él, en tanto desde su ámbito de poder le armaban a ese infeliz cualquier tipo de delito, lo culpaban por ello y luego le mandaban cobrar multas extraordinarias, y no sólo, sino las costas de esos juicios amañados, producto de una fantasía enferma… o, probablemente, de dar por hecho ese otro lugar común que dice que el león cree que todos son de su condición.

Así ha actuado ese señor al que difícilmente encontrará a alguien que lo defienda no sólo en Cuernavaca, sino en el estado, y podríamos aventurar que hasta en el país, ya que en Veracruz, por ejemplo, no han olvidado el mapacherío que envió el personaje en el momento de las elecciones estatales en esa entidad. Pero si ése es un acto hasta chusco que describe los abusos en que puede incurrir una autoridad cuando siente que se lleva de tú con Dios, un hecho que no lo es, sino por el contrario, es muy penoso, es el que a los padres de Jethro Ramsés estén demandando al municipio porque cuando ocurrió su secuestro por parte de policías y soldados del Ejército, que acabó en el asesinato de ese muchacho, quien no actuó con responsabilidad fue precisamente el alcalde en funciones: Manuel Martínez Garrigós. 

En fin, que al parecer y estando a lo que dijo el presidente Peña Nieto, se pretende darle la vuelta a esas páginas vergonzosas de la historia de este país, donde la autoridad actúa en contra de los ciudadanos no sólo administrando con los pies un municipio, endeudándolo por décadas y dejándolo hasta sin el dinero que era del ahorro de los empleados, sino tratando de perjudicar a aquellos ciudadanos que consideraba lo estaban “molestando”, o simplemente no le caían bien… Hasta el jueves.  

 

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