Diario de Morelos
Copa Morelos 2016

De política y cosas peores: Amistad, viejo oficio, cuentos y más

Dos amigos se fueron de parranda. Bebiendo se la pasaron hasta la madrugada. Decidieron terminar la farra cuando el Sol salía ya, y se encaminaron luego hacia sus respectivos hogares. Una semana después se encontraron nuevamente. Le preguntó uno al otro: “¿Cómo te fue después de que nos despedimos?’’. “Muy mal -respondió éste-. Apenas eché a caminar cuando llegó una patrulla policíaca. De ella bajaron dos jenízaros; me golpearon; me robaron los lentes y el reloj y me quitaron todo el dinero que traía. Luego me llevaron a la cárcel. Ahí me encerraron en una celda oscura y húmeda, llena de ratas, maloliente, en compañía de una mala ralea de tipos sucios, degenerados, viciosos y agresivos que me hicieron objeto de todo tipo de abusos y maltratos. Ahí estuve hasta ayer’’. “¡Qué suerte tienes! –le dijo el otro con voz llena de envidia-. ¡Yo sí llegué a mi casa!’’... Una eminente abogada tomó la defensa de una mujer de la vida galante que se había metido en un lío grave. Le dijo la mujer: “Por dinero no se detenga, licenciada. Haga todos los gastos necesarios; cóbreme lo que sea, pero sáqueme de este problema’’. Le preguntó la abogada: “¿Cuánto ganas al mes?’’. Respondió la daifa con naturalidad: “Un promedio de 150 mil pesos’’. “¡150 mil pesos! -se sorprendió la licenciada-. ¡Ni en los mejores meses me gano ese dinero!’’. Dice la otra: “Yo también soy abogada, y tampoco me lo ganaba cuando ejercía la profesión’’... El granjero fue con su pequeño hijo a la feria del pueblo. Su propósito era comprar una vaca. A fin de examinar a la res que le ofrecieron en venta le frotó las ubres vigorosamente. Preguntó el niño, extrañado: “¿Por qué haces eso?’’. Contestó el granjero: “Sin hacer este examen no la puedo comprar’’. “¡Caramba! -se preocupó el chiquillo-. ¡Entonces el vecino te va a comprar a mi mamá!’’... Se encontraron dos amigos que tenían mucho tiempo de no verse. Luego de un rato de conversación le preguntó uno al otro: “¿Qué razón me das de Sufricio, aquel amigo nuestro?’’. Respondió con tristeza el otro: “Murió hace cinco años. ¡Si supieras cómo he lamentado su muerte! ¡Lo lloro todos los días!”. “¿Por qué? -se extrañó el primero. Explica el individuo: “Me casé con su viuda’’... Cambios muy importantes ha hecho Enrique Peña Nieto en el breve tiempo que lleva en la Presidencia. Además ha conseguido hacer esas reformas con eficacia y sin problemas. Nadie habría pensado, por ejemplo, que podría acabar con el reinado de Elba Esther Gordillo sin provocar con eso alguna agitación que turbara el desarrollo normal de la actividad educativa. Hay un impulso favorable para el progreso del país; el joven mandatario se allegó el apoyo de los partidos principales, que se le unieron en la tarea de conseguir esas modificaciones. Sólo que ninguna de las reformas hechas se traduce directamente en beneficios para la inmensa cantidad de pobres que hay en México. Decir esto no es sugerir acciones de populismo, de esa actitud paternalista del Gobierno que tantos daños trajo consigo en el pasado. Sólo que la pobreza sigue siendo uno de los mayores problemas que tiene este país, y no se advierten todavía cambios que favorezcan a los marginados. La paciencia de los pobres no es inacabable. Si su situación no es remediada las reformas hechas serán de mera superficie. Con esto no pretendo alarmar a la República, mas mi deber es orientarla… Hermenio, agente de comercio, vendía calzado para dama. Una noche conoció en el bar del hotel a una muchacha muy guapa. Ya entrados en confianza le sugirió a la chica pasar un rato en su habitación. Ella le dijo: “No te va a gustar eso. Todos me dicen que soy muy fría’’. “Anda, vamos, -insistió él-. Te regalaré 12 pares de zapatos, los más finos y caros que traigo’’. La chica aceptó, y el tipo se llevó una agradabilísima sorpresa: en el curso del acto del amor la joven mujer hizo toda suerte de evoluciones, giros y movimientos que aumentaron considerablemente el disfrute de Hermenio. Cuando el gratísimo suceso terminó le dijo él, maravillado: “¡Eres sensacional! ¡Qué movimientos los tuyos! ¡Qué contorsiones! ¡Qué forma de agitarte! ¡Qué meneos! ¿No me habías dicho que eras muy fría? ¡Eso no es cierto! ¡Eres fantástica!’’. “Gracias -respondió ella con modestia-. Además aproveché para probarme todos los pares de zapatos’’... FIN.