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Ahogan bares a bibliotecas

Por cada una de las 14 bibliotecas públicas de Cuernavaca existen, al menos, 71.4 negocios dedicados a la venta y consumo directo de bebidas alcohólicas, según un análisis realizado por DDM, basado en cifras oficiales.


De acuerdo con el Doctor en Sociología Julián Ereiva Peralta, las autoridades carecen de políticas educativas y de salud que les ayuden a reordenar este tipo de negocios, que proliferan por toda la ciudad.
“Esto tiene que ver con una política pública, educativa y de salud también. Considero que el hecho de que se esté dando cierto margen de apertura a negocios donde se autoriza la venta y exposición de bebidas alcohólicas junto a bibliotecas, inclusive cerca de universidades, no viene a ayudar a una consolidación de una armonía ambiental del educando”, refiere.
De acuerdo con el ex director de Licencias de Funcionamiento del Ayuntamiento de Cuernavaca Érick Castro Ibarra, en el municipio se encuentran establecidos alrededor de 2 mil 500 expendios que se dedican a la venta de cervezas, vinos y licores.
De éstos, indica que unos mil son cantabares, restaurantes, loncherías, billares, cantinas familiares o cabarets. En ellos, entre semana o en los fines de semana, incluso en el transcurso del día, se pueden observar, en horario de clases, jóvenes universitarios que ingieren bebidas embriagantes.
El también académico de la Universidad Autónoma del Estado de  Morelos considera que el hecho de que el municipio siga otorgando permisos para la apertura de negocios autorizados a la venta de bebidas embriagantes cerca de universidades, o incluso de bibliotecas, como sucede en el Centro de Cuernavaca, no ayuda en nada a los educandos.
“El joven, en la medida en que cerca de sus centros de estudios encuentra, por ejemplo, billares, bares, discotecas, incluidos centros recreativos para adultos mayores, pues también viene a ser parte de la tentación a la cual está exponiéndose”, mencionó.
Por su parte, el coordinador  de la Red Estatal de Bibliotecas en el Estado de Morelos, Jesús Reyes Posadas, lamentó que el municipio menosprecie la cuestión educativa y que no exista un tope o requisitos más exigentes para la apertura de esta clase de negocios.
“A título personal, qué lástima que se puedan estar dando este tipo de permisos (…) Pero nosotros continuamos con la cuestión educativa, seguimos empujando fuerte”.
Con él coincide el delegado de la Secretaría de Educación Pública en la entidad, José Luis Rodríguez Martínez, al afirmar que los gobernantes deben apostarle más a las sociedades culturales que a la concesión de permisos de negocios como las tabernas que, aunque generan empleos, exceden por mucho el número de las bibliotecas.
“Me parece que sí tendríamos que apostarle a sociedades culturales, basadas en la lectura. Sin lugar a dudas, los datos dan para más establecimientos de bebidas alcohólicas que bibliotecas”.
 
Ayuntamientos
no quieren cumplir
Para algunos alcaldes de los 33 municipios de Morelos, la educación y la cultura de sus gobernados no son prioridad. El abandono en el que tienen a las bibliotecas públicas impide que reciban apoyos y que vayan a la vanguardia con tecnologías como el internet, herramienta que algunos ediles desconocen para qué se utiliza, y de la que tienen cobertura en 115 de los 151 recintos de la Red Estatal de Bibliotecas de Morelos; así lo explica el coordinador estatal, Reyes Posadas.
“Es algo complicado. Hay alcaldes que de inmediato leen los compromisos que hay (…) Hay algunos que tienen dudas de cómo funcionan. De que el internet no lo quieren pagar; preguntan que para qué es. Y sí, nunca falta por ahí que les falte el pago del servicio eléctrico”, argumenta.
Señala que, desafortunadamente, no tienen la autoridad para aplicar sanciones. Sin embargo, refiere que les corresponde notificar que cada ayuntamiento cumpla con los compromisos que firmaron en las actas de cabildo.
“Al municipio le corresponde la mayor carga de responsabilidades, pues las bibliotecas son instaladas bajo su consentimiento y solicitud expresa, en el cual se firman actas de cabildo donde aplican las condiciones idóneas: luz, ventilación, pago del personal, así como los servicios”, añade.
En entregas anteriores, Diario de Morelos documentó el abandono en el que se encuentran 7 bibliotecas ubicadas en las colonias Centro, Rubén Jaramillo, Acatlipa y 10 de Abril, del municipio en Temixco; también la de Tlaltenango, en Cuernavaca. Por los testimonios de sus encargados y de los  vecinos, se constató la falta de libros y de sanitarios, así como el nulo mantenimiento, que dejaron de recibir desde hace mucho tiempo.
Por ejemplo, la encargada de la biblioteca de Temixco ubicada en la colonia Centro, Araceli Juárez, dice que no tienen sanitarios y que aquellos que van a realizar consultas “tienen que acudir al quiosco que está afuera, pero les cobran”. A ello se suman las computadoras descompuestas.
Según Reyes Posadas, para abrir una biblioteca pública intervienen los 3 niveles de gobierno. La parte federal aporta un millón de pesos. Al municipio le corresponde acondicionar un espacio, de preferencia mayor a 120 metros cuadrados, con losa, iluminación, ventilación y sanitarios; también con estantes, para la colección de títulos.
Sin embargo, la inversión se ve amenazada cuando los municipios no las mantienen, y, en contraparte, las acondicionan para otras funciones, como sucede en la de Tlaltenango, donde uno de sus espacios principales es utilizado para actividades aeróbicas.












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