Lo que un día fue “La Ciudad de la Eterna Primavera”, parece que dijo Humboldt cuando pasó por aquí en 1803, o “La Primavera de México”, es el eslogan de la Secretaría de Turismo, y otros sobrenombres que ha recibido la ciudad de Cuernavaca, por su clima bondadoso y agradable, reconocido desde la época prehispánica.