Cuando vi que el presidente Felipe Calderón tomó la comunión de manos de Benedicto XVI en la misa del Parque del Bicentenario de Silao, el 25 de marzo, recordé la primera visita de un Papa a México en enero de l979, y confirmé cómo han pasado los años, cómo han corrido los tiempos, sobre todo si nos vamos a enero de 1979 cuando la discusión en el gobierno del presidente José López Portillo era si se transmitirían o no por televisión las misas de Juan Pablo II.