Desde los albores de la humanidad, el hombre ha bailado a sus dioses para expresar su alegría y su amor, y lo seguirá haciendo porque es un modo de expresarse y comunicarse con las fuerzas sobrenaturales.
El pastor Rocko Fages organizó un viaje a Egipto y Tierra Santa. En la visita a las pirámides subió a un camello en compañía de la hermana Calvilina, muchacha ingenua y candorosa.