El reloj marcaba las 6:45 de la tarde, y el Teatro Ocampo ya lucía prácticamente lleno. Los asistentes seguían llegando y, mientras buscaban su asiento señalado en el boleto de entrada, el anunciador indicaba la primera llamada para que iniciara el concierto que ofrecería esa noche, la del sábado 28 de abril, la Orquesta Sinfónica Nacional.