este tiradero que concentra más de veinte millones de toneladas de desechos, cerraba sus puertas y con ello la posibilidad de que diversos municipios, entre ellos el propio Temixco, depositaran en este lugar sus desechos sólidos. Quienes saben, dicen que la no entrega de veinte mil pesos para la adquisición de una malla ciclónica, cuyo destino era una escuela, fue el detonador del problema, aunque lo cierto es que como ya se mencionó, todo traía plan con maña. Tan así que poco importó llevar a Cuernavaca a una de sus peores crisis de basura en aras de que el Ayuntamiento de la capital del Estado hiciera la faramalla de una licitación para darle el negocio a una empresa de Monterrey, a la cual, para tener una referencia de cómo funcionan las cosas, es algo así como comprarle gasolina a quien paradójicamente no tiene gasolineras. Fuera de muchas otras cosas turbias que se dieron, de la noche a la mañana esta empresa colectaba los desechos de la ciudad y los depositaba, como lo sigue haciendo, en el Estado de México, previa firma de un acuerdo suscrito por la comuna que comprende que una vez que se tenga relleno viene de vuelta al doble la misma cantidad de basura que reciben y su traslado será a cuenta y cargo del erario municipal. Esto era necesario pues al igual que la comuna la empresa carecía del lugar para el depósito, como sigue sin tenerlo con todo y las peripecias hasta aéreas de Jesús Giles Sánchez que ya hizo personal un problema que presumiblemente debiera resolver la empresa a la cual se concesionó el servicio. Y fue aquí donde Temixco entró a escena luego de que sus ejidatarios resolvieron hacer lo que estuviera a su alcance a fin de impedir que el tiradero de Loma de Mejía sea una realidad. Pero previo a esto, Orihuela García, ya sin Tetlama, habilitó en una mina de arena de su propiedad un tiradero a cielo abierto que él pomposamente denominó centro de transferencia, que con todo y captación de lixiviados, contamina a más no poder, más cuando estos líquidos irresponsablemente son esparcidos en terrenos colindantes. Con todo y ello resolvió a su haber y entender una emergencia y colateralmente en predios adquiridos en el ejido de Cuentepec, con una inversión de dos millones de pesos, llevo a cabo la construcción de una celda para el confinamiento de la basura que produce su municipio. Como corresponde a obras de este tipo hizo sus estudios de impacto ambiental y como todo hijo de vecino promovió ante la Comisión Estatal del Agua y Medio Ambiente los permisos para funcionar en forma. Pues bien, de Abril del año pasado a la fecha, es día en que la mentada CEAMA no puede al menos oficialmente negarle el permiso. Lo que sí ya pudo el gobierno a través de un magistrado del Contencioso Administrativo de probada filiación panista es ponerlo en jaque con el cierre de su centro de transferencia, declararle por medio de la Secretaría de Salud una alerta sanitaria y satanizarlo en los medios para obligarlo a dar su bracito a torcer. Pese a la perversa confabulación y los daños colaterales que puede acarrear para la población de Temixco, Orihuela no cede por una simple razón; no se siente con capacidad para pagarle a la empresa particular que contrató Cuernavaca los ciento ochenta pesos que le cobrarían por cada tonelada que tirara en el relleno de Loma de Mejía, tomando como base en que hasta ahora el municipio a su cargo produce al día más de cien. |