 ¿Sabía el amable lector que dos grandes de la Historia de la Música, celebran este año 200 años de su nacimiento? Sí, Frédéric François Chopin, nació en Żelazowa Wola, Polonia, un 22 de febrero o 1º de marzo de 1810, y Robert Alexander Schumann nació en Zwickau, Alemania, el 8 de junio de 1810. O sea ambos genios vieron la luz en los momentos en que se gestaba la heroica gesta de la Independencia en México. Es por eso que coincidiendo con los festejos de la Independencia y de la Revolución, El Instituto de Cultura de Morelos, nos ha regalado con este ciclo que conmemora los 200 años de ambos genios del romanticismo. Pero no se trata de un ciclo cualquiera, que se suele rellenar con músicos en formación que acompañan a las grandes figuras. Es preciso reconocer que se trata de grandes intérpretes, de importante trayectoria, todos poseedores de un estilo interpretativo propio, porque no es lo mismo “tocar a Chopin” que apoderarse de su esencia y hacerla propia. Realmente no se quien hizo la selección de los pianistas participantes, pero resulta evidente que quien fuera lo hizo conociendo la forma de interpretar de cada artista, de tal manera que cada concierto fuera una re-creación, nunca mimética, de los acordes y arpegios que resonaron en el Teatro Ocampo para nuestro deleite. A la fecha de publicación de este su Suplemento Cultural, habrán transcurrido ya seis de los 9 conciertos, escribo esta reseña con el claro propósito de que nuestros lectores, si no acudieron a los 6 primeros, al menos, no se pierdan los 3 restantes. Es triste ver que, nuestra culta población se quede en sus casas y existan aún lugares vacios en el teatro, donde un público agradecido aplaude de pie estas magistrales interpretaciones. Enrique Bátiz (1942) es un director de orquesta mexicano. Nació en la Ciudad de México en el año 1942. Fue un niño prodigio musical. A la edad de 5 años ofreció su primera presentación pública de piano. Muy joven aún y pese al éxito que había alcanzado, Enrique Bátiz dejó el camino de una brillante carrera pianística, para iniciar un sendero no solamente como director, sino también como impulsor de conjuntos musicales. Pocos directores de orquesta en el mundo, y sin duda vez ninguno en nuestro país, puede mostrar la nutrida y sorprendente lista de sinfónicas y filarmónicas dirigidas y grabaciones hechas, que Bátiz muestra. Hace unos 8 años, su antigua pasión por el piano reclamó su lugar, el director Enrique Bátiz decide recuperar al pianista Enrique Bátiz. Recuperación que implica sumergirse en la ardua tarea diaria necesaria para alcanzar el virtuosismo instrumental, pero al mismo tiempo entraña también la satisfacción pasional con que se regresa al primer amor. El concierto de Bátiz en el Ocampo, reunió su impecable ejecución y musicalidad, a la par que su fuerte personalidad se dejó ver en la intensidad de su interpretación. Un romanticismo alejado de todo maniqueísmo de una impuesta dulzura. Gergely Boganyi, nació en Város, Condado de Pest, Hungría en el año 1974. A sus jóvenes 36 años, demuestra una madures interpretativa que sólo es posible en quien inició sus estudios de piano a los 4 años y es, además, dueño de un genio indiscutible. Dos años más tarde ganó un premio especial en la Competencia Nacional de Piano en Nyiregyháza, y a nadie sorprendió que tres años después conquistara el primer premio en este mismo concurso. Estudió en la Academia Liszt de Hungría, con los maestros Zsuzsa Esztó y Laszlo Barányi; en la Academia Sibelius, con el maestro Matti Raekallio y en la Universidad de Indiana en Estados Unidos, con el profesor Gyorgy Sebök. También ha participado en clases magistrales con los maestros Annie Fischer y Ferenc Rados. Escuchar y contemplar la interpretación del Maestro Bogányi, nos hizo pensar que estábamos ante la reencarnación de Chopin, no sólo por su esbelta figura, suave melena y sus finas manos, si no por la delicada emoción que supo impartir a cada una de las piezas que interpretó. Es necesario señalar que Bogányi ha emulado la hazaña del gran Claudio Arrau, al interpretar de memoria las obras completas de Chopin, las cuales presentó con enorme éxito en 10 conciertos en el Teatro Degollado de Guadalajara. Duo Guevara Zhelezova: La pianista mexicana Citlalli Guevara y la pianista búlgara Slavina Zhelezova, ambas ganadoras de prestigiosos concursos internacionales y reconocimientos, comenzaron su colaboración musical en el 2008, como jóvenes pianistas en el altamente competitivo programa de la Fundación Bell’Art, con base en Bruselas. Trabajando de cerca bajo el tutelaje de Philippe Entremont, Nelson Delle-Vigne Fabbri y Robert Roux, se creó de inmediato un estrecho vínculo entre ambas basado en su visión compartida del potencial único de la música para dos pianos. En su presentación en el Ocampo ofrecieron un programa ecléctico, compuesto por expresiones tan disímbolas como Bach, Schumann/Debussy, Ravel y una gran parte dedicada a Astor Piazzola, con sólo un Rondó dedicado a la música de Chopin. Si bien técnicamente están bien preparadas se sintió un exceso de enrgía que debe ser matizada en un futuro. A mi entender el más débil de los conciertos de este Ciclo. Mauricio Nader. Nació en la Ciudad de México el 22 de Febrero del año 1967. Mauricio Náder Schekaibán se inició en el concertismo a los nueve años de edad. A los diecinueve años debutó en el Palacio de Bellas Artes como solista de la Orquesta Sinfónica Nacional. A partir de sus actuaciones en las Semanas de Música de la Fundación Príncipe de Asturias de España en 1994, se ha consolidado como uno de los músicos mexicanos más activos y versátiles y se ha presentado en diversos escenarios de México, Estados Unidos, Alemania, Bulgaria, Italia, Noruega, Portugal, Belice, Brasil, Colombia, El Salvador, Cuba y Canadá. Creo que la mayoría de los espectadores concordarán conmigo en que la presentación del Maestro Nader, ha sido quizá la más brillante de este ciclo; precisión, un maravilloso perlé que supo arrancar al Steinway la sonoridad de cada nota separadamente, aún en los momentos más vertiginosos y una cualidad que le permite ejecutar desde el mas delicado de los nocturnos hasta la fuerza contenida de la “Heroica” (Polonesa Nº 6, opus 53). Esta apreciación quedó confirmada por los fervientes y largos aplausos que lo llevaron a ofrecernos, generosamente, tres “encores”. Eva María Zuk: Eva María nació en Lodz, Polonia y siendo pequeña, viajó con sus padres a Venezuela, donde empezó sus estudios musicales a los cuatro años y dos años más tarde ya tocaba en público. Recibió desde su nacimiento la influencia del folclore polaco y de manera natural hizo un sincretismo con las tradiciones latinoamericanas, especialmente venezolanas, así inició su carrera como solista a los diez años, debutando con la Orquesta Sinfónica de Venezuela y desde entonces ha dado conciertos con más de cincuenta orquestas de Europa y América, entre las que destacan, la London Philharmonic, la Sinfónica de Moscú y la American Symphony, bajo la tutela de más de setenta directores. Eva Maria Zuk reside en México desde los 70´s y se nacionalizó como ciudadana Mexicana en 1994. Dento de su acervo de grabaciones, tres discos de música mexicana: Felipe Villanueva, (sobre cuyas composiciones ha efectuado una profunda investigación) Ricardo Castro y Compositores Mexicanos Contemporáneos. Razón por la cual el concierto que ofreció en el Teatro Ocampo estuvo dedicado en toda su primera parte a compositores mexicanos del siglo XIX. La maestra Zuk, explicó al público la gran influencia que la música romántica europea tuvo sobre la música mexicana Su técnica depurada y su expresividad interpretativa le han ganado mas de sesenta premios, medallas y diplomas de diversos gobiernos e instituciones privadas como la Orden Andrés Bello y la Medalla del Bicentenario de Simón Bolívar de Venezuela, la Orden de México en Grado de Cruz de Caballero, la medalla de Bronce del Concurso Internacional de Piano Reina Elizabeth de Bélgica en Bruselas, entre otros. El público del Ocampo premió su participación con interminables aplausos. Alberto Cruzprieto: Nació en México D.F. en 1958, donde inició sus estudios musicales a los 20 años. Su inclinación por la música del siglo XX le lleva en 1992 a grabar el “Concierto para piano y orquesta” de Stravinsky con la Camerata de las Américas dirigida por Eduardo Mata, y unos años mas tarde -en 2001- a ser nominado en los Grammy latinos por su álbum “Gauguin”. Cruzprieto se acaba de presentar en el Salón de Honor de les Invalides, París, Francia, el pianista mexicano es un verdadero embajador de México, que ya ha llevado a Nueva York, Sevilla y Fráncfort su repertorio musical mexicano. Su concierto de hoy viernes en el Ocampo está integrado por obras de Chopin y Fauré.
¡Los que faltan y no se puede perder! Radek Materka: (viernes 23) El pianista Radek Materka, es originario de Polonia, ha aparecido en conciertos como solista y con orquesta en Norteamérica, Europa y Asia y ha ofrecido recitales en auditorios como el Weill Recital Hall del Carnegie Hall en Nueva York, el Walt Disney Concert Hall en Los Angeles y el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México. Radek Materka recibió su Grado Doctoral en Interpretación de Piano en la University of Southern California en Los Angeles, E.U., su título de Maestría en Música en la University of Southern California y de Licenciatura en Música en el Westminster College of the Arts en Princeton, E.U. Durante sus estudios, tuvo como profesores a John Perry, Daniel Pollack e Ingrid Clarfield. El Dr. Materka es un miembro de Pi Kappa Lambda, la Sociedad Nacional Honoraria de Música . Actualmente, es profesor de piano en la Escuela Superior de Música Fausto de Andrés y Aguirre en Cholula, Puebla. Luis Ascot: Nació en Buenos Aires, Argentina, donde inició sus estudios de piano a la edad de cinco años, bajo la dirección del maestro Poldi Midner, estudios que continuó en Rio de Janeiro, Brasil. A partir de 1971, gracias a una beca del Gobierno Suizo se dirige a ese país donde trabaja con el maestro Harry Datyner, en 1973 gana los premios : Premio de Virtuosidad y Premio Paderewsky. Ascot ofrecerá en este concierto obras de Beethoven y Alberto Ginastera (que es su “mero mole”) y en la segunda parte obras de Schumann y Chopin.
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