23:19:57 ¡Cumplí! Concluyó la jornada electoral del 5 de julio y, con ella, mi compromiso social de ciudadana al participar como presidenta de casilla, en Cuernavaca. Meses atrás tocaron a mi puerta, era la invitación del Instituto Federal Electoral (IFE) para participar como funcionaria de casilla, al salir elegida en el primer sorteo. Debido a la contigencia por la influenza AH1N1 el segundo sorteo se retraso y fue hasta principios de Junio cuando llegó el nombramiento oficial como presidenta de la casilla contigua de la sección 308 de Cuernavaca. Fue emocionante, pero al imaginar lo que estaba por venir sentí temor de no cumplir la responsabilidad que me enconmendaron. Pense en declinar a la invitación argumentando que mi trabajo me impedía participar, pero fue más la curiosidad de conocer cómo es una jornada electoral y de saber si realmente podemos confiar en nuestros representantes, que mi miedo. Los días posteriores me capacitaron y acudí a un simulacro, en el que aparentemente todo esta controlado. Sólo faltaba esperar el gran día. Por fin, el domingo 5 de julio, llegue a la casilla a las 7:35 de la mañana, con el paquete electoral y la urna en mano. Algunas personas estaban ahí, pero nadie de mi equipo. Me preocupe pues tampoco había ciudadanos formados, solo representantes de partidos. Afortunadamente poco antes de las 8 ya estaba el secretario y los dos escrutadores. Fue hasta las 8 de la mañana cuando empezamos a instalar la casilla y todo el protocolo de inicio. ¡Que diferente es la teoría de la practica! Saque el manual, pero aún así algunas cosas se me pasaban, más con la presencia de una señora insistente en querer votar. Pense que así sería todo el día. Tras la lata de la mujer, que en un principio me puso de mal humor, tuvo que retirarse porque no le correspondía votar ahí. De las 696 personas que estaban registradas en mi casilla sólo 358 ciudadanos acudieron a votar, poco más de la mitad. Se presentaron dos incidentes, nada grave. Fue un día largo, pero emocionante. A pesar de los constantes spots del IFE, el 10 por cierto de los votantes no conocía la casilla en la que tenía que emitir su sufragio. El conteo de los votos es lo mejor. Con ayuda del secretario abrí la urna y conté boletas, separamos los votos y contamos de nuevo. La gente esperaba. “Voto por voto” contamos de nuevo y llenamos actas. Separe los sobres, sellamos urnas y salí para la sede del IFE. Entregue el paquete y espere el Recibo de Entrega del Paquete Electoral, después salí con la emoción de haber participado en un proceso en el que imperaba. |