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se gana bien; en méxico, no

Conclusión
“Lo bueno de trabajar en este país es que si uno lo hace de a de veras, se gana muy bien. Eso no sucede desafortunadamente en México, donde un albañil, por muchas ganas que le ponga a su trabajo, nunca deja de ser albañil ni de ganar apenas para su subsistencia y la de su familia. Eso es algo que se tiene que mejorar en nuestro país, si se pretende acabar con la emigración de tantos mexicanos.
“Y bueno, volviendo al repaso de mi vida, le cuento que después de trabajar tanto en la disco, apliqué para entrar a una empresa de seguridad privada y me contrataron. No sé si fue suerte, pero me dieron el trabajo de inmediato como supervisor, con casi diez personas a mi cargo. Al fin tenía un buen horario, pero a partir del año 2006, aunque ya tenía tres años en la empresa de seguridad, comencé a estudiar en mis horas libres para capacitarme como agente de bienes raíces; mi meta era tener mi propio negocio, y afortunadamente ya cuento con ese permiso, que renuevo cada año, pero todavía no estaba listo para ser mi propio patrón, así es que al terminar 2009, dejé atrás la empresa de seguridad, luego de seis años constantes de trabajo allí, porque me volvieron a llamar de otra disco con mejor sueldo. Ahí estuve hasta 2011 y al fin decidí seguirme solo con los bienes raíces, porque podía tener mi propio horario de venta de casas y convivir más con mi familia. Para mí, eso fue cumplir ‘el sueño americano’.
“Y lo que es la vida, como en México pude terminar mi preparatoria en sistema abierto, aquí en E. U. logré tomar varios cursos para poder ser Notario y complementarlo con mi trabajo en bienes raíces, porque en E.U. es otro concepto el del Notario, no hay que ser abogado. Cualquier persona lo puede ser; eso sí, investigan tu pasado casi con lupa, a fin de que no haya ninguna mancha en tu honorabilidad. Toman en cuenta tu buena reputación en todos los trabajos donde has estado. También le checan a uno que no haya antecedentes penales. Así que bueno, fácil, fácil, no es, porque hay que vivir toda tu juventud con buenos antecedentes y sin cometer ninguna falta. Ahora me enorgullezco de tener un pasado limpio que ofrecer a mi familia. Actualmente estudio Diseño Gráfico y aplico para obtener mi licencia de venta de seguros de autos y de vida, ya que soy un vendedor nato, afortunadamente”.
Luego Alex, hace una broma más. “No crea, he pensado rifar a Pablo Castro Zavala, nuestro presidente en la Confederación de Asociaciones y Clubes de Morelenses en E.U. y Canadá. Allí funjo como director de Eventos. Creo que sería un buen negocio”. Ya serio, prosigue: “Aquí en E.U. conocí a una chica mexicana del Estado de México llamada Oliva Santana; con ella me casé y tuvimos una niña preciosa llamada Stephanie, que tiene casi tres años de edad; desde entonces ando inquieto porque nació con unos maravillosos ojos verdes que no tenemos en la familia” -nos volvemos a reír a carcajadas-. “Espero que con esta broma mi mamá, que vive en Cuernavaca, no me lo tome a mal. La verdad es que vivo padrísmo aquí, me quejo sólo del frío que en estos momentos es terrible, estamos casi a diario con el termómetro a bajo cero.
“Por cierto, de Cuernavaca lo que más extraño es a mi madre, María Rivera Carrillo. Parte de los 17 años que llevo aquí he tratado de convencerla de que se venga a vivir con nosotros, pero no lo logro, aunque no pierdo las esperanzas. También echo de menos las fiestas de la Parroquia de Cristo Rey; platicar con mis amigos en la esquina de la casa en la colonia del Empleado, el sol morelense, el calorcito casi todo el año y la comida mexicana.”
--¿De qué manera participa usted, Alex, con su comunidad?
“Por lo general, consigo sillas de ruedas donadas y computadoras, labor que me enseñó Pablo Castro, que ha donado miles, y junto con amigos como Raúl Sánchez, de Axochiapan; Mike Castillo, entre otros, ayudamos a paisanos desfavorecidos aquí en esta ciudad. Últimamente, apoyo también a cuanto morelense y mexicano tiene problemas con Migración. Como muchos carecen de papeles, me llaman y yo voy a interceder por ellos cuando su caso se ventila en la Corte, aunque no los conozca.  Así he hecho muchos amigos, sobre todo paisanos, y aunque algunos me han pagado mal, la mayoría bien, y bueno, soy creyente y me da mucha satisfacción apoyarlos”.
Este merecedor de la presea Emiliano Zapata 2011, aunque no pudo venir personalmente en enero de 2012 a recibirla, la tiene en su hogar como un logro y motivo de orgullo en su vida.

"En México, un albañil siempre ganará un sueldo de subsistencia. En E.U. no."

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