Nos tienen abandonados…

Con esas palabras tan tristes comienza la semblanza que hago de una mujer excepcional, la señora Emilia Ávila, a quien Axochiapan, Morelos, le debe la introducción del agua potable en su lugar de origen, el municipio más alejado de la capital del estado, ya que se localiza en el extremo sureste, colindante a Tepalcingo, Jonacatepec,  Jantetelco y al Estado de Puebla, del cual está más cerca que de Cuernavaca. Propietaria de una tienda de abarrotes, dedicada con preferencia a la venta de velas y veladoras, recuerda con nostalgia sus años de juventud, cuando trabajó como secretaria particular del gobernador Tte. Coronel Norberto López Avelar, a finales de los años 50's.  Posteriormente, ya en Axochiapan, se preocupó por la carencia de agua en su pueblo, ya que solamente en viajes con burros podían acceder al preciado líquido. Realizó numerosas gestiones ante las autoridades municipales, que resultaron infructuosas. Sin embargo, aprovechó la gira del entonces candidato a la presidencia Luis Echeverría Álvarez para lo que muchos consideraron un atrevimiento.
Doña Emilia escribió un oficio dirigido al candidato para entregárselo personalmente.  Acudió a la presidencia municipal para que el funcionario entregara el oficio de  solicitud de agua potable, a lo cual se negó, ya que daba prioridad a la construcción de un kínder.  Cuando pasó la comitiva del candidato, doña Emilia se apostó en una acera y gritó con todas sus fuerzas: “¡Mi pueblo carece de agua, escúcheme, por favor!”. Al percatarse de la presencia de quien gritaba, el candidato pidió que la dejaran pasar y de esa forma ella entregó el oficio. Ya como presidente de la república, Echeverría turnó el asunto al  secretario de Recursos Hidráulicos, a la sazón el ingeniero Leandro Rovirosa Wade, quien envió a varios funcionarios que ordenaron los trabajos de introducción del agua potable para Axochiapan, en los 70's. Doña Emilia no se conformó con ese logro extraordinario, también gestionó una cancha de deportes para la secundaria del pueblo y una academia de capacitación para el trabajo, ya en el gobierno de don Lauro Ortega.
Esta mujer fuera de serie es madrina de Raúl Sánchez Ocampo, un axochiapense que se fue de migrante a los Estados Unidos de América para tener más ingresos y ofrecer a sus hijos una educación universitaria, lo cual está logrando después de más de 12 años en Minnesota, sin poder regresar a su tierra porque sigue en calidad de indocumentado, como tantos miles de compatriotas. Él siente un gran respeto, admiración y cariño por su madrina Emilia y siempre está al pendiente de ella, así como de sus sabios consejos, cuando lo ha requerido a lo largo de su vida.
Existen en Morelos mujeres del temple y la talla de doña Emilia Ávila, pero no se conocen sus biografías. Este artículo es un intento por rendir un pequeño homenaje a una de esas grandes mujeres que aman a su pueblo y que arriesgan todo por lograr una mejoría para sus paisanos. El lamento triste del título es porque considera que no reciben el apoyo debido por parte de las autoridades estatales y federales. Ahora el requerimiento es para la construcción de un mercado digno, ya que siendo un pueblo importante, no cuenta con ese servicio, aunque hay el proyecto de construir uno en un sitio alejado del centro, al cual los locatarios no se trasladarán, por su lejanía.