Siguenos en
    

Migrantes en Canad谩

Emigrar, dejar tu país, tu ciudad, tu pueblo o ranchería, tus cosas, pocas o muchas, amigos, vecinos, tus lugares comunes, tu clima, las voces familiares y  sonidos de pájaros, chicharras, cuijas que te rodean, todas esas cosas que siempre han sido entrañables para ti, siempre conlleva una dura carga emocional, difícil para el que toma la decisión de ir a vivir a otro país, y más cuando representa un cambio de 180 grados en clima, costumbres, alimentación y cultura. Es por eso que casi siempre nuestros queridos migrantes cargan a sus espaldas su cultura y buscan unirse, la mayor parte de las veces, con parejas de la misma nacionalidad o similares circunstancias, pero aun así, no dejan de extrañar a la madre que se quedó en el terruño y que vive un doble duelo: primero, ver a los hijos y nietos lejos; luego, no ser capaces de adaptarse a otro mundo, y por lo mismo, saber que se enfrentarán ellas también a la soledad a medida que envejecen, aunque con la tranquilidad de saber a los hijos mejor establecidos de lo que vivían aquí. No, no es fácil soportar la carga ni para los de allá ni para los que se quedan acá. Por ejemplo, los migrantes en Canadá no desaprovechan oportunidad para hacerse notar y que puedan tener facilidades para volver al terruño, y aunque no son tantos ni están tan organizados como sus compatriotas en los Estados Unidos, también hacen ruido. En Canadá, con un clima aun peor que el que viven en Minneapolis, la sensación de soledad es terrible, sobre todo para nuestros morelenses, que dejan atrás uno de los mejores climas del mundo. Sólo que en aquel país son tres los grandes apoyos a migrantes: los programas del gobierno federal o provincial, las organizaciones privadas u organizaciones no gubernamentales y las asociaciones de las diversas agrupaciones de migrantes, como la Confederación de Clubes y Asociaciones de Morelenses en E.U. y Canadá. Son importantes también las fuerzas sociales voluntarias de ayuda a migrantes. Todas estas acciones suavizan un tanto las duras condiciones climáticas de vida, y por lo menos allá no hay un sheriff como Joe Arpaio, que proponga entrar con tropas y patrullas a nuestro país, ni hay detestables muestras de discriminación en pleno siglo XXI, ni congresos republicanos racistas que solapan, bajita la mano, actitudes del Ku Kux Klan. Ésas sí no las critican con la dureza que debieran. Los canadienses, en materia racial, son mucho más tolerantes que el nacionalismo exacerbado de los llamados en E.U. WASP –White, Anglo-Saxon, Protestant-. Ahora bien, también hay grandes organizaciones estadounidenses con grandes valores demócratas y de ética del corazón que se organizan para ayudar a nuestros migrantes. Ya les iremos trayendo información superpositiva al respecto. Nos leeremos, ahora sí que si Dios quiere, el próximo domingo, con la historia de un descendiente de Nuestros Pequeños Hermanos.  

lyagquintanilla@hotmail.com

Imagen Principal: