Diario de Morelos
Copa Morelos 2016

Hasta la cocina: En el recorte hay intocables

Pémex está quebrado, o algo similar. La CFE, esa empresa de clase mundial que se encarga de proveernos la luz, está en las mismas. El gobierno, al fin, admitió que hay que hacer lo que conocemos como recortes y se habla de una cantidad que hasta da flojera pronunciar de tan alta: 132 mil millones de pesos.

La culpa, en esta ocasión, parece tenerla la volatilidad de los mercados externos y esa globalización en que también México está sumido. La culpa la tienen la caída del precio del petróleo presupuestado a un precio altísimo comparado con el que quedó en su franca caída a nivel internacional, y que es el grueso de dinero que se maneja para los efectos del presupuesto que es esa cobija con la que se trataba de cubrir los gastos del presupuesto gubernamental. Pero la cobija parece haberse deshilachado de tantos jalones, o algo semejante ocurrió.

El asunto del recorte le quitó la sonrisa y el optimismo que normalmente luce el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien salió al quite hablando de apretar el cinturón y cuando el señor de los dineros se pone así de denso, supuestamente todos temen lo peor. Aunque lo cierto es que siempre hay quien se salva de esos apretones.

Entre ellos, los primeros en hacerse como que la Virgen les habla son los pertenecientes a los partidos políticos de este país. Ninguno de ellos pareció incomodarse ante la frase pronunciada por Videgaray, o quizá los líderes de los partidos grandotes y chiquillería suponen que el asunto del cinturón sólo le concierne a la ciudadanía de a pie, la que está muy lejos del pedestal en el que se paran los señores y las señoras –por aquello de la paridad de género— de los partidos políticos que agrupados en el ahora Instituto Nacional Electoral (INE) siguen mamando cantidades onerosas de dinero público bajo el pretexto de que la democracia es cara, una de las más caras del mundo y que en la realidad a la ciudadanía no nos ofrece más que la opción de ir a votar por el candidato que se nos ocurra, de la selección de hombres y mujeres hecha por esos líderes o dueños de los partidos cuyo interés principal es lograr esos votos que les son necesarios para subsistir y seguir mamando del erario. De ahí que hasta se den el lujo de invertir en la “compra” de candidatos para proponerlos para los puestos de elección popular. 

Por tanto el discurso de Videgaray respecto de los recortes no les incomodó simple y sencillamente porque en ningún momento se supo que a los partidos les será tocado su presupuesto que utilizan de la manera que ya sabemos: para hacer campañas en tiempos que por ley no debieran hacerse, al fin que lo más que puede ocurrirles es que los multen y para eso tiene dinero, mucho dinero que no les costó obtener…nada más que acuerdos en lo oscurito, o a plena luz del sol. Por eso nuestra democracia es lo que es y cada ciudadano tiene ideas diferentes respecto de la misma. Por eso los partidos son los que son y únicamente tienen que extender la mano para embolsarse la generosa dádiva que reparte el INE. Su obligación no es velar por la democracia, no es propiciar una cultura de la democracia, ni ninguno de esos temas que tienen que ver con ideología –¿cuál? Es sólo cosa de preguntarle a los del Verde, por ejemplo, qué están haciendo ahora que la fauna del manglar de Tajamar tuvo que buscar refugio en algún circo y de ahí también fueron echados porque en los circos ya no debe haber animales.

Y si en los partidos así quedaron las cosas en el Congreso no cantan mal las rancheas, ya que se vieron obligados a un simple minirecorte de su amplio y generoso presupuesto: 300 millones de pesos. Nada más. Siguen vigentes para ellos subvenciones y subsidios incluyendo los 125 millones adicionales anuales que conforman ese rubro que les hace disponer de un dinerito extra para cada diputado y del que no tienen que rendirle cuenta absolutamente a nadie. Además de esa lana, tenemos que por ejemplo, durante el año pasado, se asignaron 500 millones de pesos para “remodelación” del edificio y, casualmente, sólo rindieron cuentas por 290 millones a la Auditoría Superior de la Federación –que es el ente que fiscaliza el presupuesto del Congreso y que, ya sabemos lo que tarda en pedir y rendir –a su vez— cuentas del qué y cómo de los gastos, al fin que quién puede rendirles cuentas a las señoras y señores con fuero... Se sabe pues, que hay 210 millones de pesos de los que simple y sencillamente no rindieron cuentas y puede que jamás se sepa si se utilizaron para varilla, o para mezcla, o para pintura, o simplemente se desvanecieron, así como suelen “desaparecer” muchas cosas en este país. 

Si así están las cosas en la Cámara de Diputados, en la de Senadores ahí la llevan: tan sólo de “subvenciones” y “subsidios” se llevaron durante el año pasado, la friolera de 1,307 millones de pesos. Ese es dinero del que nadie sabe, nadie supo y por el que no pregunta Videgaray probablemente porque las cosas se le pondrían peor de como están.

A lo mejor, mucho ayudaría si en el gobierno le bajaran a la corrupción. Si por ejemplo se evitaran los “porcentajes” que encarecen la obra pública. Si no robaran. Si no hicieran transas. Si la impunidad dejara de cobijarlos… Si…si…si.