El Pew Research Center, una sólida institución norteamericana que aborda el tema migrante, ha publicado que la migración mexicana indocumentada prácticamente terminó en 2010 y ofrece datos, no entiendo cómo los obtuvieron si entran por lo general subrepticiamente, que muestran cómo entre 2005 y 2010 entraron sin papeles a E.U.
cerca de un millón 300 mil mexicanos y salió un número casi idéntico. Esto lo comentó Jorge G. Castañeda en un artículo que habla sobre el tema, publicado el jueves pasado, en el periódico Reforma. En él comenta que el Presidente Felipe Calderón se trató de colgar la medalla de que él había ya terminado con la migración en el país, sin embargo, me uno a las dudas sobre estas cifras, ya que en los hechos, y dado el contacto con tantos migrantes, tenemos la certeza de que la migración sigue y va en aumento. Verán porqué lo digo, si tantos mexicanos eluden el contacto con las autoridades norteamericanas, y el apoyo a los migrantes por parte de nuestras autoridades es casi nulo en el vecino país del norte, como no sea a través de nuestros cónsules, cómo pueden tener cifras que avalen que el problema se detuvo. Tenemos información de que hay oficinas instaladas en las grandes urbes donde viven miles de morelenses, que son propiedad de otroras migrantes que ahora prestan el servicio a los que llegan sin saber ni siquiera llenar un oficio, muchos, sin saber leer o escribir o conseguir sus papeles: actas de nacimiento o documentos escolares que en muchas ocasiones pierden en el camino. A un joven migrante que llevaba sus papeles, al intentar cruzar el río Bravo, lo agarró una tripulación mexicana, no entiendo por qué se meten en los asuntos de migrantes que a diario intentan cruzar la frontera, lo regresó a nuestro país y le arrebataron sus papeles que tiraron al río, lógico, la corriente se los llevó. Ese joven, que no descansó hasta acordarse del único teléfono de un pariente allá, consiguió unas monedas y le dijeron que esperara en tal hotel, que llegaría un pollero por él y pagaría todo. Pues, bien, ese joven sigue allá desde hace un par de años, en Carolina del Norte, está fuera de las cifras oficiales, no tiene ningún contacto y no hay forma de registrarlo o censarlo. Y como él, hay miles de miles de casos. Esos doctos estudios, con todo respeto, son inútiles cuando se dictan en, otra vez, doctas universidades, consultando libros, internet, etc., desde el escritorio. Sino a través del contacto directo con quienes ingresan a su país, sólo que ellos no pierden el tiempo en “descender” a niveles de plática con jardineros, lavaplatos, limpianieve, afanadores, entre otros muchos oficios, y, de esta manera, hace bien Castañeda en cuestionarlos, ya que para mí, sus estudios no son confiables.Y miren para lo que sirvió esa declaración norteamericana, para que el presidente se ufanara de sus esfuerzos, pero el sol no se puede tapar con un dedo, o, lo que es lo mismo, la realidad sobrepasa cualquier estudio. Nos leemos el próximo domingo.
