Tanto deportaciones como ingreso a los Estados Unidos por inmigrantes de Latinoamérica no paran. En forma de chiste, unos inmigrantes centroamericanos afirman que con dólares hasta ciertos grupos de la Migra se coluden con los coyotes.
A finales del pasado abril, cuentan cuatro ilegales, llegaron a Nogales, donde tres coyotes les aseguraron que con 3 mil dólares cada uno podían cruzar la frontera sin ser molestados hasta llegar a su destino; o sea, a Chicago.
Y así fue, ya de acuerdo, al día siguiente esperaron a los tres coyotes en cierto lugar donde abordaron una “Bronco” que los transportaría hasta esta ciudad. Al cruzar la frontera, uno de los coyotes se bajó de la camioneta y se apartó para hablar con un agente fronterizo de Inmigración, donde creen que le dio sus dólares, ya que enseguida continuaron el viaje sin ningún problema. Es así como puede verse que mientras no para la deportación masiva, a la vez el ingreso de indocumentados continúa por ciertos lugares fronterizos.
Una joven señora cuenta la aventura que pasaron en su viaje a México. En una camioneta viajaba con su esposo y dos niñas. En una zona desértica se les atraviesa un automóvil, cuyos tripulantes, con pistola en mano, los obligan a bajarse para quitarles 5 mil dólares que llevaban, otras pertenencias y el auto. Despojados del auto y del dinero, continuaron a pie, pero en seguida los ataja otra camioneta, cuyos tripulantes les preguntan que por qué viajaban a pie. Enterados, les pidieron que los esperaran allí, mientras ellos continuaron para darle alcance a los asaltantes.
No tardaron mucho en regresar, trayendo detenidos a los dos asaltantes, su auto y pertenencias. Uno de los tripulantes les dijo que ellos eran de los verdaderos Zetas, que no asaltaban ni mataban a inmigrantes, al tiempo que le daba la pistola al esposo de la joven señora, para que los matara, ya que los tenían hincados. Como el esposo se negó, el Zeta mató a ambos, les regresó sus 5 mil dólares, las pertenencias y el auto, y por aparte les dio 3 mil dólares para que llevaran a una de las niñas al hospital más cercano, pues había sido herida por uno de los asaltantes. ¿Cómo la ven?
Por José Del Rio / colaborador ddm
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Chicago, mayo del 2012
