Diario de Morelos
Copa Morelos 2016

Atril: Poderío de supermercados

De la carne de cerdo, pollo y res que llega del Distrito Federal a Cuernavaca, ¿hay control por parte de la autoridad sanitaria? Probablemente sí, esa es su obligación y es lo natural; pero no por lo que respecta a su número, para el caso del comentario la de res. Para ser revisada resellándola, pues sellada ya viene, no pasa por el Rastro de la ciudad; los camiones frigoríficos cargados con canales llegan directamente sobre todo a las tiendas de autoservicio y en menor proporción a las carnicerías del centro comercial Adolfo López Mateos y los mercados de la Carolina, Alta Vista, Lomas de la Selva, Buena Vista… ¿Cuántos? Seguramente varios cientos cada día, una cantidad que en el Ayuntamiento no saben pese a que el resellado de los canales representa una buena suma de dinero. Calculados unos 200 canales diarios a cien pesos cada resello, una recaudación de siete millones doscientos mil pesos anuales que a las magras finanzas de la Comuna le vendría de perlas. También está el tema del clembuterol. Lo más probable es que las reses “exportadas” de la Ciudad de México no contengan esta sustancia con la que los ganaderos suelen engordarlas rápidamente y que en humanos que consumen hígado entraña el riesgo de causar ceguera. Pudo haber sucedido en el Rastro de Cuernavaca, clausurado por la Comisión para la Protección del Riesgo Sanitario de la Secretaría de Salud Pública durante cuarenta días, entre agosto y septiembre de 2011, y en marzo de 2014 porque en la primera ocasión 32 reses dieron positivo a clembuterol y un tanto menos la segunda vez. Resultado: la carne de res se encareció dos pesos más por kilo a taqueros, fonderos y restauranteros que por un tiempo se surtieron de este producto proveniente de los rastros de Temixco, Jiutepec y Zapata, que tampoco son garantía de control sanitario. Decadente, con instalaciones obsoletas, una planta disfuncional de aguas residuales e instalaciones rudimentarias que datan de los sesenta, el Rastro de Cuernavaca tiene medio siglo de antigüedad, de modo que su ciclo de vida útil llegó a su fin hace años sin que al menos las últimas seis administraciones municipales y las dos estatales intentaran siquiera construir el nuevo Rastro que necesita la ciudad. Edificado el que suplió al antiguo Rastro de la Carolina durante la gestión 1964-67 del alcalde Ramón Hernández Navarro, entonces Cuernavaca tenía una población de aproximadamente cien mil contra casi cuatrocientos mil en la actualidad. Hoy, la mayoría de la carne de pollo, res y cerdo proviene del Distrito Federal donde es sellada, a diferencia de hasta la década de los ochenta cuando el noventa por ciento que consumía la población era del matadero que estaba y sigue en el Paseo Cuauhnáhuac. Había solamente cuatro “supers” en la avenida Morelos, Las Palmas y La Selva, pero vinieron llegando más, ahora con departamentos de carnicerías, tortillerías, panaderías y farmacias que engulleron a estos giros de comercios familiares no sólo en Cuernavaca, también en Temixco, Jiutepec, Yautepec y Cuautla cuyos habitantes cambiaron de costumbres… y de precios, altos en las grandes cadenas de tiendas de autoservicio y relativamente bajos en los mercados tradicionales. Todo un problema que en lo general alcanza a un mínimo de un millón de personas y la advertencia, vieja ya, en el caso específico del Rastro de la capital sobre la urgencia de construir uno nuevo o modernizar el actual. ¿Pero cómo si financieramente el Ayuntamiento no puede estar más quebrado y el alcalde Cuauhtémoc Blanco tiene la prioridad de pagar la nómina, abultada a más no poder, de los trabajadores de la Comuna más los “abonos” de la deuda heredada de administraciones anteriores? Tal vez con un crédito hipotecario a pagar con los ingresos que genere la misma matanza. O que el gobernador Graco Ramírez salga al rescate y con ingresos propios del Gobierno Estatal o recursos jalados de la federación logre la construcción de un Rastro ya no sólo para la capital, sino metropolitano para el servicio de los municipios conurbados. Mientras tanto, en el resellado de la carne que llega de la capital hay un filoncito de ingresos. Conocedor de este asunto por haberse dedicado a la introducción de ganado vacuno al viejo Rastro, el en ese momento presidente municipal suplente Rafael Cepeda Aguilar se lo propuso al titular Jorge Morales Barud, pero a éste no le  interesó. Pudo más el poder político y económico de las cadenas de súper mercados…

ME LEEN MAÑANA.