Diario de Morelos
Copa Morelos 2016

Atril Dominical: –Rebeldía contra la opresión...

Los hechos son atroces, arrojadas al paso de los días las secuelas  de corrupción y omisiones por parte de autoridades, policías a sueldo de delincuentes y alcaldes en fuga coludidos con sujetos criminales. Del otro lado están las víctimas, los vencidos, ya sea desaparecidos o muertos, y por supuesto el inmenso dolor de los familiares, los hermanos, los padres y sobre todo de las madres.
Uno de ellos no es de Guerrero, es de Morelos. Vivía en Amilcingo, municipio de Temoac, comunidad donde se asienta desde 1973 la Normal Rural “Emiliano Zapata”. Por ser esta escuela sólo para mujeres, José Luis Luna Torres decidió estudiar en la de Ayotzinapa, donde cursa apenas el primer semestre. El viernes 26 de septiembre el muchacho de veinte años le avisó a su madre que iba con sus compañeros de la “Raúl Isidro Burgos” a una marcha. Desde entonces nada sabe de él.
Ocho días después la señora se mantenía a la espera de noticias de José Luis en el patio del plantel de Guerrero, cercano a la cabecera municipal de  Tixtla. Muchachas y muchachos de la comunidad de Amilcingo se sumaron a las protestas de los de Ayotzinapa; también estuvieron en la misa en el pueblo de su escuela, en las guardias y a las brigadas de información en ciudades y escuelas de estados vecinos. Todos en el clamor común por la renuncia del gobernador Ángel Aguirre.
Los puntos de confluencia entre la “Emiliano Zapata” de Amilcingo y “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa obligan a indagar sobre la historia de sendas normales rurales, para tratar de entender la raíz de una de las muchas vertientes de la tragedia considerada en Estados Unidos y Europa como la “peor masacre contra estudiantes en México, después de la matanza de Tlatelolco en 1968”.
 
ESCUELA DE GUERRILLEROS
La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” o de Ayotzinapa es una institución educativa de nivel superior, fundada en 1926 y ubicada en esta comunidad del municipio de Tixtla, Guerrero, donde por cierto el 9 de agosto de 1782 nació Vicente Ramón Guerrero Saldaña, el el consumador de la revolución de Independencia y segundo presidente de México.
Esta escuela forma parte del sistema de normales rurales concebidas como parte de un ambicioso plan de masificación educativa implementado en la década de los años veinte del siglo pasado, cuando Moisés Sáenz era secretario de Educación Pública.
El proyecto de las normales rurales tuvo un fuerte componente de transformación social, así que han sido reconocidas como  “semillero de movimientos sociales”. Por ello es que la Normal de Ayotzinapa tiene como antecedente que en sus aulas estudiaron y se formaron Lucio Cabañas Barrientos (El Porvenir, Atoyac de Álvarez, 12 de diciembre de 1938-Técpan de Galeana, 2 de diciembre de 1974)  y Genaro Vázquez Rojas (San Luis Acatlán, Guerrero, 10 de junio de 1931-Morelia, Michoacán, 2 de febrero de 1972), quienes armaron dos importantes movimientos guerrilleros en México en los sesenta y setenta de la pasada centuria.
La escuela rural “Raúl Isidro Burgos” ofrece formación para profesores de educación primaria. Los estudiantes son principalmente hijos de familias pobres de las regiones de La Montaña, la Costa Chica y el centro del estado de Guerrero, zonas donde se encuentran algunas de las comunidades con más bajos índices de desarrollo humano de todo el país  y con elevada tasa de analfabetismo. Estos dos indicadores económico-sociales, al pretender ser revertidos por medio de la organización y lucha, enfrentan a las comunidades contra los “poderes fácticos” de los pueblos, es decir, caciques políticos de antaño y capos del narcotráfico de hoy. De ahí la saña con que se estigmatiza, persigue y elimina a todo lo que huela a “ayotzinapos”, desde Cabañas Barrientos y Vázquez Rojas hasta la desaparición de normalistas el viernes 26 de septiembre.
Hay, pues, un componente de discriminación y odio entre sectores sociales clasemedieros de la zona de Iguala-Chilpancingo-Acapulco contra estudiantes de la normal. Dicen aquéllos: “el único requisito para ingresar a la rural de Ayotzinapa es ser pobre…”.
Las normales rurales estaban basadas en la idea de “llevar la educación al pueblo”, idea que con José Vasconcelos se materializó en las “misiones culturales”. La política educativa del México posrevolucionario perseveró en masificar la educación, y uno de los puntos centrales era la formación de profesores pues en México no había los suficientes recursos humanos para el proyecto. De ahí que las normales rurales, como la de Ayotzinapa, nacieron alineadas con la idea de la educación como un derecho popular, la cual se convirtió después en bandera de guerrilleros ante la ancestral miseria, explotación y atropellos contra los habitantes de esas regiones.
No debe extrañarnos entonces que, a excepción del período presidencial de Lázaro Cárdenas del Río, las normales rurales han enfrentado graves dificultades para su supervivencia. En principio, porque el gobierno federal no disponía de recursos para sostener financieramente a las escuelas normales regionales. Después del cardenismo, porque la hostilidad contra estas instituciones por parte de los gobiernos federales y estatales ha ido en aumento.
Para mayor provocación de las “buenas conciencias”, durante el período de Cárdenas las normales rurales incorporaron la educación socialista en su programa académico que, por cierto, aún sostiene la de Ayotzinapa.
Los sucesos de Iguala no son aislados. La Normal Rural ha estado en constante tensión con las autoridades. En 1941 el gobierno de Manuel Ávila Camacho divulgó la mentira de que los estudiantes normalistas habían agraviado a la bandera nacional, al sustituirla por la bandera rojinegra de la huelga estudiantil. Varios estudiantes fueron apresados bajo cargos de “sedición”, “asociación delictuosa”, “disolución social” y otros similares, las autoridades escolares fueron cesadas y el proyecto educativo fue reformado, separando la formación agropecuaria de la educación normal.
Luchadores sociales natos, ante las imparables injusticias de autoridades corruptas y militares represores no fue de extrañar el surgimiento del Partido de los Pobres. Dirigido por Lucio Cabañas, la organización guerrillera tuvo notable presencia en el sureste de Guerrero, donde contaba con una importante base social debido al hartazgo de los pueblos ante tanta chingadera de los poderosos.
Por su parte, la actividad política de Genaro Vázquez Rojas se intensificó hacia el final de la década de 1950, como dirigente de la opositora Asociación Cívica Guerrerense. Dada su oposición al régimen, fue encarcelado en 1960 bajo los cargos de” injurias y asociación delictuosa” y estuvo en la cárcel de Lecumberri hasta 1968. Después de su liberación, pasó a la clandestinidad dirigiendo a la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria. Vázquez Rojas murió en un supuesto accidente automotriz en el estado de Michoacán.
Como consecuencia, la normal rural de Ayotzinapa es considerada a la fecha como una auténtica “escuela de guerrilleros”. Pero el de la guerrilla, la “guerra sucia” y la llamada “Operación Telaraña” contra los guerrilleros (resultado de la desclasificación de documentos “secretos”  del Ejército en el Archivo General de la Nación) podría ser tema de otro espacio dominguero. El antecedente inmediato del 26 de septiembre son los hechos del 12 de diciembre de 2011. Ese día los normalistas bloquearon la Autopista del Sol a la altura del hotel El Parador del Marqués, en  Chilpancingo. En el lugar se presentaron elementos de las policías Federal y Estatal para realizar el desalojo, suscitándose el enfrentamiento que causó la muerte de los estudiantes  Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús. Esto generó nuevas movilizaciones estudiantiles en la capital del estado vecino Chilpancingo y la Ciudad de México que solicitaron un juicio político a Ángel Aguirre Rivero, como ya se pudo ver, sin lograrlo.  

MOVILIZACIÓN
POR LA NORMAL
En Amilcingo la Escuela Normal Rural “Gral. Emiliano Zapata” fue producto de la lucha histórica de los pueblos del oriente de Morelos. En 1973, a partir de la demanda de una escuela profesional, habitantes de esta comunidad como el maestro normalista Vinh Flores Laureano, el ayudante municipal Nabor Barrera Ramírez, el presidente del Comisariado Ejidal Benedicto Rosales Olivar y Eva Rivera Barrera, directora de la primaria  “Emiliano Zapata”, empezaron el 5 de noviembre de 1973 a organizar a la gente de la región y a jóvenes de diversas localidades con muchos deseos de continuar estudiando para exigir una nueva institución educativa que diera respuesta a sus demandas sociales.
El proceso no fue nada fácil, y fue necesario un gran mitin, el  21 de marzo de 1974, encabezado por alumnas de la Normal Rural “Vanguardia” de Tamazulapan, Oaxaca.  Participaron también chicas y chicos de Teteles, Puebla, y Tenería, estado de México. El 5 hicieron la Marcha Nacional Campesina, Estudiantil y Obrera en la Ciudad de México y  la huelga nacional de normales rurales que se extendió un mes y a la que se sumó  la Universidad de Chapingo.
Con tantas movilizaciones, el gobernador de Morelos, Felipe Rivera Crespo, y Víctor Bravo Ahuja, secretario de Educación Pública, tuvieron que dar una respuesta a la exigencia. Ésta fue atendida el 30 de mayo de 1974, el 4 de junio el presidente  Luis Echeverría emitió el decreto para expropiar 50 hectáreas del pueblo de Amilcingo  y el 6 de junio otro más autorizando la fundación de la Escuela Normal Rural de Amilcingo, Morelos, para hijas de campesinos de escasos recursos económicos.
La Normal de Amilcingo también ha pagado su cuota de sangre. Dos de sus fundadores fueron asesinados por no cesar en su activismo. El 7 de septiembre de 1976, en  Tepexco, Puebla, fue hallado el cadáver de  Vinh Flores Laureano, y tres años más tarde, el 25 de julio de 1979, Nabor Barrera Ramírez  fue asesinado a balazos en la carretera Huazulco-Amilcingo. Tenía apenas 24 días como alcalde del recién creado municipio de Temoac.
La rebeldía contra la opresión también se aprende en las aulas normalistas... ME LEEN MAÑANA.