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¿Y tus pagos?

Hacerse de una casa es probablemente la inversión más importante que puedes realizar en tu vida, porque representa la consolidación de tu patrimonio familiar.
En estos tiempos de crisis financiera, no cualquiera puede “darse el lujo” de comprar una casa de contado, esa es la razón por la que muchas personas recurren a un crédito. Si estás a punto de tomar la gran decisión, tienes que seguir leyendo...
El primer paso es buscar el inmueble que se adapte a tu economía, sólo así definirás cuánto dinero destinarás para este fin.
Si estás apunto de adquirir una vivienda, no sólo es necesario tener listo un presupuesto o un crédito hipotecario, también debes considerar las alternativas de pago, ya que esta decisión estará presente durante mucho tiempo en tu economía.
En los últimos años, la oferta inmobiliaria ha crecido tanto que resulta difícil para las personas saber cuál es una buena inversión; por eso debes distinguir cuál es la que mejor se adapta a tu presupuesto.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recomienda no destinar más del 40 por ciento de tus ingresos mensuales para saldar una deuda inmobiliaria; además, pide calcular todos los gastos del hogar y generar un colchón para enfrentar un imprevisto.
 
A la hora de pagar...
Existen dos financiamientos inmobiliarios: los que te otorgan las instituciones de gobierno, que son utilizados para adquirir viviendas de interés social, y los que otorgan los bancos o las sociedades financieras.
La diferencia entre una y otra es que el Instituto del Fomento Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) -de gobierno-, subsidia sólo a trabajadores que cotizan en Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y da un plazo hasta de 30 años para pagar; mientras que las demás sociedades financieras fijan un plazo de 5 a 20 años.
Las de arriba, son una serie de   recomendaciones que Tu Bolsillo te da para que consigas el mejor préstamo, y el que más se ajuste a tus necesidades.